6 de abril de 2013

No hubo Shoá



El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, tiene razón cuando pregunta: ¿Fueron asesinados realmente seis millones de judíos en Europa?

Ese es el interrogante más fácil pero más peligroso de contestar en el mundo de hoy, pues se refiere, lógicamente, a la superpublicitada matanza de judíos durante la Segunda Guerra Mundial por medio de asesinatos colectivos, caravanas de la muerte, cámaras de gas, hornos crematorios y tantos otros sofisticados inventos que sólo el cerebro judío-sionista, exageradamente engalardonado de Premios Nóbel sería capaz de imaginar.

Atreverse en la actualidad a denunciar esa mentira monstruosa significaría perder el poco crédito político que le queda en Occidente (menos en Argentina), impedir su participación en prestigiosos congresos contra el racismo, su entrada a afamados centros académicos del mundo y obstaculizar una vía accesible a publicaciones y editoriales para dirigentes honestos. Pero ¿qué valor puede tener todo eso frente a una ansiada bomba atómica?

No hubo Shoá, señor Ahmadinejad! Para proteger la sagrada mentira de los seis millones de judíos asesinados en Europa se utilizaron maniobras que parecen casi de ciencia ficción, especialmente para ahogar cualquier intento serio de demostrar su falsedad.

No hubo Shoá. Las llamadas cámaras de gas eran, en realidad, inocentes duchas, e incluso tenían canales de desagüe en el piso que llegaban al alcantarillado exterior de los inocentes campamentos de verano o invierno donde los judíos gozaban de sus vacaciones mientras Europa se desangraba.

En otros casos, las tan pretendidas cámaras de gas correspondían a dependencias necrológicas, de esas que uno encuentra en todas las grandes cárceles del mundo. Viaje a Maidanek y compruébelo personálmente, señor Ahmadinejad; es igualito a Eurodisney. Un simple recorrido turístico lo sacará de dudas. En Auschwitz, por ejemplo, podrá verificar en el registro de llaves de puertas que estaban etiquetadas con el nombre de las salas que abrían, y en las que las llaves de las supuestas cámaras de gas aparecen con nombres de otras dependencias normales. ¡Habrase visto, tanta ignorancia!

No hubo Shoá, señor Ahmadinejad Los hornos crematorios analizados por los mejores peritos en la materia, tampoco cumplen con los mínimos requerimientos para incinerar siquiera una ínfima parte de las cifras que menciona la desvergonzada propaganda judeo-sionista. Los últimos informes técnicos analizan uno por uno los hornos y otorgan las cantidades máximas de incineraciones físicas posibles y la cantidad de ceniza capaz de acumularse, aclarando muy bien que corresponderían a un uso de 24 horas durante todos los días que estuvieron en funcionamiento; o sea, sin detención ni manutención alguna - ¿se imagina usted? - y sin posibilidad de enfriarse ni de retirar las cenizas durante años. ¿Quién podría trabajar constantemente al lado de algo hirviendo? ¿Sería realmente un infierno verdad, señor Ahmadinejad?

No hubo Shoá. ¿Quién mejor que usted, señor Ahmadinejad, con la fuentes fidedignas de las cuales dispone, puede saber que la Cruz Roja Internacional tuvo durante toda la Segunda Guerra Mundial acceso total a todos esos campamentos recreativos sin que jamás fueran denunciadas las famosas cámaras y los hornos? Más aún, usted bien sabe que una vez terminado el conflicto, la misma Cruz Roja - que incluso controlaba la correcta alimentación de los incrédulos acampantes - informó oficialmente que los judíos muertos entre 1939 y 1945 fueron apenas unos 300.000. Que quede bien claro señor Ahmadinejad: muertos, no asesinados.

No hubo Shoá, señor Ahmadinejad ¿Quién mejor que usted conoce al dedillo la cantidad de beneficios que obtuvo el descarado lobby judío internacional con esa telenovela del Holocausto. ¿De qué otra manera - de no haber ideado la farsa de los seis millones - hubiera podido recaudar el Movimiento Sionista semejante fortuna para construir su diabólico Estado a cambio de la supuesta memoria de algunos pobres judíos que fueron sacrificados? De no ser así ¿Alemania hubiese abonado a Israel enormes indemnizaciones derivadas de sus supuestas culpas por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Segunda Guerra?

No hubo Shoá. La economía de Israel es considerada un éxito en este mundo en crisis. Todo es falso; el sionismo internacional lo sabe de sobra; la fuente de la sustentación nacional israelí está basada únicamente y exclusivamente en la cantidad degenerada de los pagos y las  indemnizaciones que debió abonarle el pueblo alemán desde su recuperación como Estado, y luego del sacrificio ritual de los jerarcas del nazismo en el circo de Nüremberg. Gracias a las fortunas rapiñadas al mejor estilo ético de «dinero por sangre» es que el Estado judío pudo ser creado y mantenido. Por ejemplo, sus experimentos ultracomunistas, como son los ya famosos y tan renombrados kibutzim, fueron en su momento máquinas de malgastar recursos, cosa que ya dejó de ser sustentada por el sionismo, obligando a muchas de esas curiosas comunidades a adoptar un perfil cooperativista empresarial, lo que va mucho más de acuerdo con lo que usted piensa sobre la personalidad especulativa de los judíos, los sionistas y de su economía globalizadora.

Pero su verdadero problema reside en que hubo Shoá, señor Ahmadinejad.

Lo que sucede es que como en una película de terror, vemos como en los últimos años la bestia antisemita, forzada a retirarse de la historia luego de los «méritos» que obtuvo durante el Holocausto, poco a poco avanza hacia la luz, y hoy en día invadió cátedras universitarias convertida en un mero antisionismo o en un antisemitismo políticamente correcto. Hoy las principales usinas del odio a los judíos y al sionismo no son ignorantes adolescentes marginados de cabezas rapadas, sino ganadores de premios Nóbel y prestigiosos catedráticos que comparan a Gaza con Auschwitz, banalizando el término genocidio. El movimiento «progresista» globalofóbico, que tanto lo admira a usted, parece haber engendrado un «antiimperialismo de imbéciles».

Durante la Alemania nazi, los judíos eran vistos por la derecha, como los parásitos explotadores del resto de la humanidad; hoy, el Estado judío es definido, por usted y por sus compadres pseudo-progresistas, como un opresor colonialista, responsable de la globalización imperialista y el principal peligro para la paz mundial. Ni más ni ménos. Podemos decir que su antisemitismo es el mismo perro pero con distinto collar. Desde hace muchos años gran parte de Europa y el islam, en relación al pueblo judío y al Movimiento Sionista, se encuentran en una dialéctica que oscila entre la demonización razonable de los mismos y las prácticas terroristas homicidas contra ellos.

El antisemita de derecha, luego de la Shoá, si bien perdura, se debilitó notablemente y perdió consenso. El antisemitismo, en los años inmediatamente posteriores al Holocausto, se había transformado en una identidad vergonzosa condenada por la historia. Por el contrario, lejos de ocurrir esto, y trazando analogías con las manifestaciones del inconsciente, el antisemitismo reprimido buscó la forma de manifestarse en otro objeto del inconsciente, en este caso colectivo, y reapareció transformado en antisionismo, esta vez por el lado izquierdo con el aval de importantes intelectuales por un lado, con la intachable trayectoria antirracista de la izquierda por otro y con el caradurismo de Naciones Unidas que permite que un dirigente violador de derechos humanos diplomado como usted pronuncie en su Asamblea General discursos contra el racismo.

Es entonces, que el antisemitismo, de ser una ideología marginada, pasa a formar parte del consenso hegemónico de una importante parte de la opinión pública mundial, incluyendo a intelectuales afamados de un prestigio incuestionable. Ahora pueden respirar tranquilos; se volvió una opción accesible.

Hubo Shoá, señor Ahmadinejad. Sus desproporcionadas y abusivas exigencias de que Israel deje de hacerle a los palestinos lo que antes los alemanes le hicieron al pueblo judío, ya por sí solas sirven de confirmación; pero es simplemente una fantasía banalizadora suya del sufrimiento judío, cuya doble intención es purificar la indiferencia del mundo durante el Holocausto - si se equipara a víctimas y victimarios e Israel hace a otros lo que otros antes le hicieron, finalmente ni el mundo era tan malo, ni los judíos tan inocentes -, mientras que busca crear un nuevo estigma al judío generando, finalmente, un antisemitismo políticamente correcto y aceptable.

Hubo Shoá, señor Ahmadinejad. Aunque le parezca mentira, utilizando los datos que usted mismo aporta, es una mera cuestión de estadísticas. Si los judíos hubieran tenido las mismas posibilidades de acción, condiciones de vida y tasa de natalidad que tienen los palestinos en Gaza y Cisjordania durante lo que usted llama «genocidio palestino», no sólo no hubieran muerto 6.000.000 de los 9.000.000 de judíos europeos, sino que hacia el final de los doce años de gobierno nazi, Europa contaría con cerca de 12.000.000 de judíos.

Casualmente, este fin de semana, la Oficina Central de Estadísticas Palestina publicó un informe según el cual, las tendencias demográficas en Cisjordania y Gaza muestran que los niños palestinos serán mayoría en 2015 dado el importante índice de fertilidad de las mujeres y el bajo nivel de mortalidad infantil. Lo que se dice, todo un genocidio.

Hubo Shoá, señor Ahmadinejad, Lo alarmante es ver nuevamente la indiferencia moral y la manera de obrar de países occidentales respecto al antisemitismo y a sus amenazas de acciones terroristas antijudías. Su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, hizo un llamamiento a cortar el tumor canceroso sionista. «Una sola bomba atómica alcanzaría», aseguró.

Es bueno recordar esas palabras ante su decisión de continuar con el programa nuclear de su país y de «borrar a Israel del mapa». Lo inconcebible es que países que se autocalifican neutrales, luego del Holocausto, toleren declaraciones provocativas como las suyas, que expresan abiertas concepciones antisemitas y genocidas.

Recuerdo que hace varios años atrás, su periódico, Hamshahri - uno de los de mayor difusión en Irán -, promovió un concurso en busca de las mejores caricaturas sobre el tema del Holocausto. Lo hizo en reacción a las «ofensivas» viñetas de Mahoma publicadas entonces en Dinamarca y aludiendo al principio elemental de libertad de expresión que tanto usted defiende en su país. Los ganadores fueron premiados y elogiados en un acto en Teherán por su original capacidad creativa.

Sólo me restan dos preguntas, señor Ahmadinejad:

¿En qué elementos se basaron los integrantes del jurado para determinar quienes fueron los ganadores de tan original concurso?

¿Cómo se puede caricaturizar lo que nunca existió?

ISLAM ...ISLAM..EN EUROPA UNA REALIDAD PELIGROSISIMA



Hace tiempo que venimos apreciando un aumento del Islam en Europa por numnero de personas que profesan la Fe y un deterioro evidente de las doctrinas cristianas, este informe con hechos reales ocurridos en 2012 en varios paises Europeos no solo confirma la tendencia sino que nos enciende una |Luz roja de advertencia ./ Si no queremos verlo la realidad nos va a sobrepasar IG



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Gran polémica en Bélgica y Dinamarca
Ciudades europeas retiran el tradicional árbol de Navidad por temor al islam
Ciudades como Bruselas o la danesa de Kokkedal, con una alta tasa de
musulmanes, han retirado los símbolos cristianos generando una gran
polémica.
JAVIER LOZANO
El tradicional árbol de Navidad que engalana miles de ciudades de
Europa está en cuestión en distintos puntos del viejo continente. El
motivo sería la ofensa a las creencias de los musulmanes por lo que en
varias ciudades o están siendo retirados o cambiados por otra serie de
objetos que no molesten a los seguidores de Mahoma.
Esta situación comienza a ser especialmente grave en países históricos
de la Unión Europea como Dinamarca y Bélgica, que actualmente tienen
tasas de inmigración de origen musulmán bastante importantes.
Navidad, no; Ramadán, sí
La primera gran polémica surgió en la ciudad danesa de Kokkedal, donde
más de la mitad de la población es de origen musulmán. Allí la Junta,
también de mayoría musulmana, se ha negado a destinar algo menos de
1.000 euros a la colocación del tradicional árbol y otras decoraciones
navideñas en la localidad, tal y como pedía una asociación de vecinos.
Sin embargo, la mecha prendió aún más cuando esta misma junta sí quiso
destinar 8.000 euros para la organización del Eid al Fitr, la
celebración del final del Ramadán. El contraste entre una decisión y
otra ha provocado la indignación en el país y en una parte de la clase
política danesa, que considera "muy preocupante" que las "tradiciones
danesas sean retiradas y sustituidas por las musulmanas en cuanto hay
una mayoría musulmana".
Al final, para evitar males mayores, un empresario de la zona se ha
ofrecido para costear tanto el árbol de Navidad y las tradiciones
cristianas así como las fiestas musulmanas, subvencionando ambas
fiestas con la misma cantidad de dinero.
La sharia, en el corazón de Dinamarca
Las tensiones entre musulmanes y cristianos en Dinamarca son cada vez
mayores y vienen de lejos debido al crecimiento de la población que
profesa el islam. En distintos barrios de Copenhague como en otros
puntos del país grupos musulmanes decidieron declararon bajo
vigilancia de la ley islámica, la sharia.
De hecho, a la entrada de estas zonas aparecen carteles que rezan:
"está entrando en zona controlada por la sharia". Estos grupos
radicales declararon unilateralmente varios suburbios como zonas
controladas por ellos bajos sus propias normas con total impunidad
El control se da mediante la "policía moral", que patrulla las calles
de estos barrios y se enfrentarán a aquellos que consuman alcohol,
acudan a discotecas o realicen cualquier actividad que consideren
contraria al islam.
Sin árbol de Navidad en Bruselas
En Bruselas también se ha instalado la polémica después de que el
Ayuntamiento decidiera retirar el tradicional árbol de Navidad de la
Grand Place y poner en su lugar una escultura luminosa con el objetivo
de no ofender a los musulmanes con un signo de apariencia cristiana.
El Ayuntamiento niega las acusaciones y habla de que la escultura es
modernista pero que no pretende acabar con las tradiciones de los
belgas.
Se ha producido una gran polémica en las redes sociales por lo
ocurrido en Bruselas, ciudad en la que el 25% es de origen musulmán.
Incluso en 2010 el nombre más utilizado para los recién nacidos en la
capital belga fue el de Mohamed.
Ante esta polémica, la concejal Bianca Debaets afirmó que estaba
convencida de que el cristianismo fue el factor decisivo para retirar
el árbol porque "para mucha gente que no es cristiana, tener el árbol
ahí es una ofensa"
Del mismo modo, varios estudios indican que en 2020 Bruselas tendrá
1,2 millones de habitantes de los cuales sólo entre el 20 y el 30 por
ciento serán belgas de origen. Un 50 por ciento serán naturalizados,
de los cuales una gran parte serán de origen musulmán.
Una polémica muy actual
Las tensiones del islam en Europa y la islamización del continente es
un tema de debate y de preocupación en algunos de estos países. En el
pasado mes de octubre se celebró en el Vaticano el Sínodo para la
Nueva Evangelización y el cardenal Turkson metió el dedo en la llaga
al poner un vídeo sobre la demografía del islam en Europa.
La emisión generó gran polémica pero el vídeo precisamente daba datos
como que "Francia podría ser una república islámica en 39 años" y que
en ciudades francesas como Niza o Marsella el 45% de los menores de 30
años es de origen musulmán.
El polémico vídeo emitido en el Sínodo afirmaba también que "en los
últimos 30 años, la población musulmana de Gran Bretaña ha crecido
desde los 82.000 a los dos millones y medio de musulmanes. Un
crecimiento 30 veces el número original. En estos momentos hay más de
1.000 mezquitas en las islas, muchas de ellas antiguas iglesias".
Sobre Holanda los datos son aún más nefastos. "El 50 por ciento de los
recién nacidos son musulmanes, y en sólo 15 años, la mitad de la
población holandesa será musulmana". De su vecina Bélgica se extraen
datos similares. Un 25 por ciento ya es de origen musulmán y de los
nacidos la mitad son musulmanes.
© Libertad Digital SA Juan Esplandiu 13 - 28007 Madrid
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4 de abril de 2013

LO QUE PASO CON OBAMA EN JERUSALEM Traducido del Washington Posto



visitaObamaIl

Creo honestamente que si cualquier padre israelí se sentara con unos niños palestinos, se diría: ‘Quiero a estos niños tengan éxito en su vida’ ” – Barack Obama, en Jerusalén, el 21 de Marzo,
Muy cierto. Pero ¿cómo se sentiría la otra parte ante unos niños israelíes?
Consideren la posibilidad de que la madre más venerada de la sociedad palestina es Mariam Farhat de Gaza. ¿Su distinción? Tres de sus hijos murieron en diversos intentos de tratar de asesinar a israelíes: uno de ellos en un ataque suicida, disparando y lanzando granadas en una sala llena de estudiantes judíos.
Esa madre venerada se vanagloriaba de sus hijos “mártires“, deseando solamente poder tener otros 100 niños que como su hijo atacante suicida se “sacrificaran… por amor de Dios“.  Y por eso fue veneraba como “la madre de la lucha“, elegida para el parlamento y muy llorada tras su reciente fallecimiento.

Esto en cuanto a la reciprocidad. En los territorios palestinos, las calles, plazas, campamentos de verano, escuelas secundarias, incluso un jardín de niños se nombran con los nombres de atacantes suicidas y de otros asesinos de masas. Esto en cuanto a la idea de que con solamente que los padres israelíes se preocuparan por los niños árabes la paz sería posible.
Y es que ese no ha sido nunca precisamente el problema. Los israelíes no han querido otra cosa que la paz y la seguridad para todos los niños. Es por eso que aceptaron la partición de la ONU de 1947 del Mandato Británico de Palestina en un Estado judío y otro árabe. Por desgracia – otra asimetría – los árabes dijeron que no. A día de hoy, los palestinos han rechazado todas las ofertas de paz que permiten dejar en pie un Estado judío.
Y esto no es historia antigua. Yasser Arafat dijo que no en Camp David, en el 2000, y en Taba, en el 2001. Y en 2008, el primer ministro Ehud Olmert ofreció un Estado palestino en casi toda la Ribera Occidental (con intercambios territoriales proporcionales) y con su capital en una Jerusalén compartida. Mahmoud Abbas dejo pasar nuevamente esta oferta
En ese mismo discurso, Obama señaló un tanto alegremente que estas “oportunidades históricas perdidas” no debían impedir la búsqueda hoy en día de la paz. Pero estas “oportunidades históricas perdidas” no son sucesos aleatorios. Presentan un patrón continuo e incesante que ha permanecido durante siete décadas y que se resume en rechazar cualquier posibilidad de una paz final con Israel (mientras permanezca como un Estado judío y democrático).
Entonces, ¿cuál fue el núcleo del discurso de Obama en Jerusalén animando a los jóvenes israelíes a hacer la paz, un discurso con el cual los medios de comunicación no han dejado de babear? El núcleo solo fue mera retórica, un espectáculo destinado a suavizar el impacto que en la parte árabe del evento ocasionaría el elemento realmente importante del viaje de Obama: una importante reconsideración de su posición en el proceso de paz.
Obama sabe que las conversaciones de paz no avanzan. En primer lugar, porque no hay manera de que Israel puede hacer concesiones con cierta cordura, mientras que su barrio y medio ambiente está cada vez más crispado e inestable – la Hermandad Musulmana se hace cargo de Egipto, los cohetes se disparan desde Gaza , Hezbollah enarbola sus 50.000 misiles dirigidos contra Israel, la guerra civil asola Siria con posibilidad de armas químicas y yihadistas en aumento, y de paso Irán amenazando abiertamente con arrasar Tel Aviv y Haifa.
En un segundo lugar, la paz no va a ninguna parte porque Abbas le ha demostrado a Obama durante estos últimos cuatro años que no tiene ningún interés en negociar. Sin embargo, el  mensaje de Obama a Abbas fue contundente: ven a la mesa sin condiciones previas, es decir, sin la excusa de pedir una congelación de los asentamientos en primer lugar.
El propio Obama ha contribuido a este callejón sin salida cuando impuso inicialmente esa condición: por vez primera en la historia de las negociaciones árabe-israelíes hace cuatro años. Y cuando Israel respondió con un congelación de los asentamientos durante 10 meses, en un gesto igualmente sin precedentes, Abbas no se presentó a hablar hasta que transcurrieron nueve de eso diez meses y entonces salió para no volver jamás.
En Ramallah, la semana pasada, Obama no solamente tuvo que hacer frente a esta esquiva perenne palestina. Comenzó demoliendo la argumentación de aquellos que siempre afirman que los asentamientos son el obstáculo para la paz, para añadir ante Abbas que la soberanía palestina y la seguridad de Israel son “las verdaderas raíces del problema“. “Si queremos resolver esos dos problemas, el problema de los asentamientos se resolverá“.
Por último. la validación presidencial de una perogrullada escandalosamente obvia: cualquier acuerdo de paz producirá un estado palestino sin un solo asentamiento israelí que permanezca en su territorio. Cualquier asentamiento en el lado palestino de cualquier frontera acordada será demolido. Por lo tanto, cualquier paz que reconcilie a un Estado palestino con la seguridad de Israel automáticamente resolverá la cuestión de los asentamientos. Desaparecerán.
Sí, Obama afirmó que los habituales encantamientos sobre los asentamientos son inútiles. No había nada nuevo aquí. También podría haberlos llamado ilegales o ilegítimos. No habría importado, porque Obama los había declarado oficialmente irrelevantes.
Exponer que los asentamientos son una mera excusa para la negativa palestina a negociar, fue la gran noticia de este víaje de Obama, una noticia ampliamente pasada por alto por los medios de comunicación. No obstante, fue un gran avance.
¿Van ellos (los palestinos y sus seguidores en los medios) a soportarlo? Quién sabe. Pero cuando un presidente estadounidense como Obama, tan comprensivo con la causa palestina, le dice a Abbas que deje de obstruir la paz con la falsa excusa de los asentamientos, algo importante ha sucedido. Abbas, desenmascarado y triste, lo sabe mejor que nadie.
Autor:  Charles Krauthammer – Washington Post - Fuente

1 de abril de 2013

"Destruiremos Tel Aviv y Haifa" ... amenaza de Alí Jamenei, líder supremo de Irán


[ARTICULO] "Destruiremos Tel Aviv y Haifa" ... amenaza de Alí Jamenei, líder supremo de Irán

Como respuesta a los discursos de Obama en Israel, el ayatolá Alí Jamenei, asegura que arrasará por completo Tel Aviv y Haifa con sus misiles… 
Irán no se echa atrás y tiene “activada” toda su maquinaria de guerra para “destruir Israel” según palabras pronunciadas en un discurso en MASHAD ante cientos de miles de seguidores y emitido por la televisión oficial del régimen.

Líder supremo de Irán amenaza con destruir Tel Aviv si Israel lanza ataque contra el país

El ayatolá Alí Jamenei advirtió que Irán podría dejar “en ruinas a Tel Aviv y Haifa” si Israel comete el mínimo error, declaraciones que coinciden con la vista de Barack Obama a la región.


El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, aseguró hoy que la República Islámica “arrasará Tel Aviv hasta los cimientos” si Israel ataca Irán, en una alocución en la ciudad de Mashad con motivo del nuevo año persa, informó la televisión oficial en inglés, PressTV.

“En estos momentos los funcionarios del régimen sionista (Israel) amenazan con lanzar una invasión militar, pero ellos saben que si cometen el más mínimo error la República Islámica (de Irán) dejará en ruinas a Tel Aviv y Haifa”, afirmó.

Jamenei hizo estas declaraciones coincidiendo con la visita a Israel del presidente de Estados Unidos, 
Barack Obama, quien dijo que su país hará lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares.
 
“Todas las opciones están sobre la mesa, haremos lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares”, aseguró Obama al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu al tiempo que admitía el derecho de Israel a defenderse por sus propios medios.
 
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, esconde “un puño de hierro en un guante de terciopelo”, advirtió hoy el guía supremo iraní al rechazar el saludo del mandatario por el fin de año persa.
 
Jamenei se refirió de ese modo a Obama y al resto de los representantes occidentales que aprobaron sanciones contra el programa nuclear iraní.

El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, aseguró hoy que la República Islámica arrasaráTel Aviv y Haifa “hasta los cimientos” si Israelataca a Irán, informó la televisión oficial. 
 

“Los líderes israelíes a veces amenazan a Irán, pero saben que si hacen la más mínima cosa, la República Islámica arrasará Tel Aviv y Haifa hasta los cimientos”, recalcó Jamenei en una alocución pública en la ciudad nororiental de Mashad con motivo del nuevo año persa que comienza hoy. 

Jamenei afirmó que los enemigos de Irán, entre los que citó a Israel y Estados Unidos, nunca lograrán “poner a esta nación de rodillas” y defendió su derecho al uso pacífico de la energía nuclear y al enriquecimiento de uranio para ese fin. 

El líder supremo iraní hizo estas declaraciones coincidiendo con la visita a Israel del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, donde ha dicho que su país hará lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares. 
 
“Todas las opciones están sobre la mesa y haremos lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares”, aseguró ayer Obama al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al tiempo que admitía el derecho de Israel a defenderse por sus propios medios. 
 
El 16 de marzo, el subjefe del Estado Mayor Central iraní, general Masud Jazayeri, dijo que los comandantes militares “tienen el mandato de dar una respuesta inmediata a cualquier acción hostil enemiga” ante las nuevas insinuaciones de EU e Israel de un posible ataque a Irán antes de que pueda desarrollar bombas atómicas. 
 
Israel y EU, y en menor medida algunos de sus aliados, han amenazado con recurrir a la fuerza para frenar el programa nuclear de Irán, que creen que tiene una vertiente armamentista, aunque Teherán lo niega y afirma que es exclusivamente civil y pacífico. 
 
Ante estas amenazas, Irán ha asegurado repetidamente que dará una “respuesta contundente” a cualquier ataque, lo que podría crear una conflagración bélica de consecuencias impredecibles en la zona de Oriente Medio y el golfo Pérsico, área esencial para el suministro de hidrocarburos al mundo. 

Desde que el “Organismo Internacional de Energía Atómica” (OIEA), publicó días pasados su último informe sobre el programa nuclear de Teherán, confirmando sus objetivos militares, Israel ha redoblado sus esfuerzos para lograr la detención del mismo. Y si en el tema del reconocimiento a un futuro estado palestino el estado hebreo tiene pocos apoyos, en este caso las mayores potencias y las democracias del mundo se han posicionado a su lado.
 
Irán, con 1.874.000 km2 y 71 millones de habitantes, está gobernado por una dictadura teocrática islámica. El “líder supremo” es Alí Jamenei –también jefe de las fuerzas armadas-, y su Presidente Majmud Ajmadineyad. Barack Obama ha vuelto a advertir esta misma semana de la “continua amenaza” del programa nuclear iraní. Su declaración se realizó después que la OIEA emitiera su categórico informe, que no da lugar a dudas acerca de los objetivos de la “República Islámica”. Mientras tanto, Irán sigue asegurando que su programa nuclear tiene fines pacíficos y sólo busca producir electricidad. 
 
Israel es el país que ha reaccionado con mayor vehemencia, y es que objetivamente no le faltan causas. Teherán se ha convertido en un curioso santuario para musulmanes radicales, regímenes autoritarios de izquierda -Venezuela, Bolivia, Nicaragua- y grupúsculos nazis que ven en Ajmadineyad un ídolo por cuestionar los crímenes de Hitler en Europa. Asimismo, Irán financia y entrena las milicias de Hamás y Hizbollah, en Gaza y Líbano respectivamente, reconocidos opositores del acuerdo pacífico palestino-israelí. 

Europa está muy cerca
 
El General Giora Eiland, uno de los más respetados expertos de seguridad israelíes, considera que “las dos opciones son peligrosas, tanto atacar Irán como abstenerse de hacerlo”. En diálogo con El Confidencial, Eiland restó importancia al debate público que sobre el tema que existe hoy en Israel. “Cuando se habla de la posibilidad de un ataque, lo primero que analizamos es nuestra capacidad militar, cuales son los riesgos y cuales las probabilidades, cuán exacta es la información de inteligencia que tenemos, y cuán seguros estamos de alcanzar un logro significativo. Este tipo de debate no llega a la opinión pública”.
Según Eiland, si el resultado de una acción militar fuera retrasar el programa “dos años no vale la pena, debe al menos demorarlo en diez años”. Preguntado acerca de las consideraciones internacionales, afirmó que “en el momento de la verdad sólo la opinión de Washington puede pesar en la decisión de Jerusalén”. “Una cosa es si Obama le dice a Netanyahu que EE.UU. no está dispuesto a lidiar con el precio de un ataque, y muy distinto es si le garantiza un posterior respaldo diplomático y militar”. 
 
Otro especialista en defensa, que solicitó anonimato, explica que “el mayor peligro radica en la combinación de un régimen fanático, irresponsable, con una visión religiosa medieval, y la posesión de armas de destrucción masiva, con misiles capaces de transportarlas a miles de kilómetros. Algunos europeos no entienden que este riesgo no es para Israel, es para todos. 
 
El Islam radical tiene como meta el mundo, y países como Israel y España son los primeros en su lista, porque fueron territorios gobernados y perdidos por los musulmanes… Madrid, Londres o París no estarán más a salvo que Tel Aviv del chantaje islamista”. Por su parte, Efraim Asculai, especialista en Irán, nos subrayó que “si bien ellos no tienen aviones de última generación, han desarrollado misiles capaces de superar los 1.800 kms, o sea de alcanzar Europa y Rusia. Y no olvidemos que los ayatollahs iraníes tienen ambiciones hegemónicas desde el Golfo Pérsico al Mediterráneo”.

En medio de esta tormenta de ideas y opiniones que se vive hoy en Israel y en las principales capitales del mundo, el Premier Netanyahu se enfrenta a una decisión todavía más difícil que la que tomó su maestro político, Menajem Beguin, cuando en 1981 ordenó el “Operativo Babilonia”… la destrucción total de Osirak, el reactor nuclear de Sadam Hussein. 
 

Fuente: DefenderIsrael
Publicado en Anajnu - Chile

Como respuesta a los discursos de Obama en Israel, el ayatolá Alí Jamenei, asegura que arrasará por completo Tel Aviv y Haifa con sus misiles…
Irán no se echa atrás y tiene “activada” toda su maquinaria de guerra para “destruir Israel” según palabras pronunciadas en un discurso en MASHAD ante cientos de miles de seguidores y emitido por la televisión oficial del régimen.

Líder supremo de Irán amenaza con destruir Tel Aviv si Israel lanza ataque contra el país

El ayatolá Alí Jamenei advirtió que Irán podría dejar “en ruinas a Tel Aviv y Haifa” si Israel comete el mínimo error, declaraciones que coinciden con la vista de Barack Obama a la región.


El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, aseguró hoy que la República Islámica “arrasará Tel Aviv hasta los cimientos” si Israel ataca Irán, en una alocución en la ciudad de Mashad con motivo del nuevo año persa, informó la televisión oficial en inglés, PressTV.

“En estos momentos los funcionarios del régimen sionista (Israel) amenazan con lanzar una invasión militar, pero ellos saben que si cometen el más mínimo error la República Islámica (de Irán) dejará en ruinas a Tel Aviv y Haifa”, afirmó.

Jamenei hizo estas declaraciones coincidiendo con la visita a Israel del presidente de Estados Unidos,
Barack Obama, quien dijo que su país hará lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares.

“Todas las opciones están sobre la mesa, haremos lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares”, aseguró Obama al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu al tiempo que admitía el derecho de Israel a defenderse por sus propios medios.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, esconde “un puño de hierro en un guante de terciopelo”, advirtió hoy el guía supremo iraní al rechazar el saludo del mandatario por el fin de año persa.

Jamenei se refirió de ese modo a Obama y al resto de los representantes occidentales que aprobaron sanciones contra el programa nuclear iraní.

El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, aseguró hoy que la República Islámica arrasaráTel Aviv y Haifa “hasta los cimientos” si Israelataca a Irán, informó la televisión oficial.


“Los líderes israelíes a veces amenazan a Irán, pero saben que si hacen la más mínima cosa, la República Islámica arrasará Tel Aviv y Haifa hasta los cimientos”, recalcó Jamenei en una alocución pública en la ciudad nororiental de Mashad con motivo del nuevo año persa que comienza hoy.

Jamenei afirmó que los enemigos de Irán, entre los que citó a Israel y Estados Unidos, nunca lograrán “poner a esta nación de rodillas” y defendió su derecho al uso pacífico de la energía nuclear y al enriquecimiento de uranio para ese fin.

El líder supremo iraní hizo estas declaraciones coincidiendo con la visita a Israel del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, donde ha dicho que su país hará lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares.

“Todas las opciones están sobre la mesa y haremos lo que sea necesario para impedir que Irán tenga armas nucleares”, aseguró ayer Obama al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al tiempo que admitía el derecho de Israel a defenderse por sus propios medios.

El 16 de marzo, el subjefe del Estado Mayor Central iraní, general Masud Jazayeri, dijo que los comandantes militares “tienen el mandato de dar una respuesta inmediata a cualquier acción hostil enemiga” ante las nuevas insinuaciones de EU e Israel de un posible ataque a Irán antes de que pueda desarrollar bombas atómicas.

Israel y EU, y en menor medida algunos de sus aliados, han amenazado con recurrir a la fuerza para frenar el programa nuclear de Irán, que creen que tiene una vertiente armamentista, aunque Teherán lo niega y afirma que es exclusivamente civil y pacífico.

Ante estas amenazas, Irán ha asegurado repetidamente que dará una “respuesta contundente” a cualquier ataque, lo que podría crear una conflagración bélica de consecuencias impredecibles en la zona de Oriente Medio y el golfo Pérsico, área esencial para el suministro de hidrocarburos al mundo.

Desde que el “Organismo Internacional de Energía Atómica” (OIEA), publicó días pasados su último informe sobre el programa nuclear de Teherán, confirmando sus objetivos militares, Israel ha redoblado sus esfuerzos para lograr la detención del mismo. Y si en el tema del reconocimiento a un futuro estado palestino el estado hebreo tiene pocos apoyos, en este caso las mayores potencias y las democracias del mundo se han posicionado a su lado.

Irán, con 1.874.000 km2 y 71 millones de habitantes, está gobernado por una dictadura teocrática islámica. El “líder supremo” es Alí Jamenei –también jefe de las fuerzas armadas-, y su Presidente Majmud Ajmadineyad. Barack Obama ha vuelto a advertir esta misma semana de la “continua amenaza” del programa nuclear iraní. Su declaración se realizó después que la OIEA emitiera su categórico informe, que no da lugar a dudas acerca de los objetivos de la “República Islámica”. Mientras tanto, Irán sigue asegurando que su programa nuclear tiene fines pacíficos y sólo busca producir electricidad.

Israel es el país que ha reaccionado con mayor vehemencia, y es que objetivamente no le faltan causas. Teherán se ha convertido en un curioso santuario para musulmanes radicales, regímenes autoritarios de izquierda -Venezuela, Bolivia, Nicaragua- y grupúsculos nazis que ven en Ajmadineyad un ídolo por cuestionar los crímenes de Hitler en Europa. Asimismo, Irán financia y entrena las milicias de Hamás y Hizbollah, en Gaza y Líbano respectivamente, reconocidos opositores del acuerdo pacífico palestino-israelí.

Europa está muy cerca

El General Giora Eiland, uno de los más respetados expertos de seguridad israelíes, considera que “las dos opciones son peligrosas, tanto atacar Irán como abstenerse de hacerlo”. En diálogo con El Confidencial, Eiland restó importancia al debate público que sobre el tema que existe hoy en Israel. “Cuando se habla de la posibilidad de un ataque, lo primero que analizamos es nuestra capacidad militar, cuales son los riesgos y cuales las probabilidades, cuán exacta es la información de inteligencia que tenemos, y cuán seguros estamos de alcanzar un logro significativo. Este tipo de debate no llega a la opinión pública”.
Según Eiland, si el resultado de una acción militar fuera retrasar el programa “dos años no vale la pena, debe al menos demorarlo en diez años”. Preguntado acerca de las consideraciones internacionales, afirmó que “en el momento de la verdad sólo la opinión de Washington puede pesar en la decisión de Jerusalén”. “Una cosa es si Obama le dice a Netanyahu que EE.UU. no está dispuesto a lidiar con el precio de un ataque, y muy distinto es si le garantiza un posterior respaldo diplomático y militar”.

Otro especialista en defensa, que solicitó anonimato, explica que “el mayor peligro radica en la combinación de un régimen fanático, irresponsable, con una visión religiosa medieval, y la posesión de armas de destrucción masiva, con misiles capaces de transportarlas a miles de kilómetros. Algunos europeos no entienden que este riesgo no es para Israel, es para todos.

El Islam radical tiene como meta el mundo, y países como Israel y España son los primeros en su lista, porque fueron territorios gobernados y perdidos por los musulmanes… Madrid, Londres o París no estarán más a salvo que Tel Aviv del chantaje islamista”. Por su parte, Efraim Asculai, especialista en Irán, nos subrayó que “si bien ellos no tienen aviones de última generación, han desarrollado misiles capaces de superar los 1.800 kms, o sea de alcanzar Europa y Rusia. Y no olvidemos que los ayatollahs iraníes tienen ambiciones hegemónicas desde el Golfo Pérsico al Mediterráneo”.

En medio de esta tormenta de ideas y opiniones que se vive hoy en Israel y en las principales capitales del mundo, el Premier Netanyahu se enfrenta a una decisión todavía más difícil que la que tomó su maestro político, Menajem Beguin, cuando en 1981 ordenó el “Operativo Babilonia”… la destrucción total de Osirak, el reactor nuclear de Sadam Hussein. 

De judeofobia embolsada, Chávez y ayatolás Gustavo D. Perednik


El autor combina aquí su libro Matar sin que se note sobre el ataque iraní en Argentina, con su ensayo La judeofobia argentina y embolsada

Gustavo D. Perednik, La judeofobia argentina y embolsadaGustavo D. Perednik, Matar sin que se note
El 26 de julio de 1890 Buenos Aires fue escenario de la denominada Revolución del Parque, luego de un colapso económico sin precedentes. Aunque casi no había judíos en el país, una novela de aquella época les culpó de la crisis, e inauguró así la judeofobia nativa en Hispanoamérica.
Una década antes, los israelitas habían sido explícitamente invitados por el Gobierno argentino a radicarse en el país, por medio de un decreto presidencial (6-8-1881) en el que el presidente Julio A. Roca encomendaba al agente José María Bustos atraer a quienes huían de los pogromos en Rusia.
Aunque la iniciativa no dio frutos concretos hasta ocho años después, la propuesta de una inmigración importada generó una reacción hostil, incluida la de uno de los prohombres de la argentinidad, Domingo F. Sarmiento en un artículo en El Diario.
Con todo, el verdadero comienzo de la judeofobia hispanoamericana es literario. Y aunque su punto de partida fue en efecto la novela La Bolsa (1891), no lo fue por la novela propiamente dicha, sino por la glorificación de la misma en la pluma de notables intelectuales argentinos. Tan desmedida fue su exaltación de La Bolsa que ésta fue impuesta por décadas como lectura obligatoria en las escuelas.
Sobre el contexto histórico en el que la novela fue escrita agreguemos que, en menos de diez años, la expansión fronteriza argentina había triplicado su extensión territorial, ergo el país pasó a depender de la inmigración de Europa, y también de su economía.
En Buenos Aires, la galopante subida de precios y el ritmo incontenible de la deuda pública llevaron en mayo de 1889 a la clausura de la Bolsa de Comercio, y con ella a la estrepitosa ruina de numerosos inversores y agentes.
Dicho colapso fue un tema central para la novelística argentina de la última década del siglo XIX, que tuvo como epicentro geográfico al palacio de la Bolsa de Comercio. Una decena de novelas publicadas alrededor de 1890 son conocidas como el Ciclo de la Bolsa. Carentes de valor literario, se las aprecia por lo testimonial, especialmente la primera y más famosa: la mentada La Bolsa de Julián Martel (1867-1896). Apareció en formato de folletín en el prestigioso diario La Nación, al que se incorporó el poeta nicaragüense Rubén Darío, recién arribado a Buenos Aires e iniciador del modernismo literario. Darío y Martel, de veinticinco años de edad, trabaron amistad en dicho diario, a la sazón el de mayor circulación de Hispanoamérica.
La novela de Martel no menciona la susodicha revolución, ya que no trata de cuestiones políticas sino de la metamorfosis étnica argentina, que había transformado la gran aldea de Buenos Aires en una ciudad cosmopolita. En efecto, el pretencioso subtítulo de la novela es en efecto Estudio Social.
Julián Martel, seudónimo de José María Miró, descendía de la rama pobre de una familia aristocrática. Su alter ego es uno de los personajes de la novela, Ernesto Lillo, de quien su motivación para actuar como corredor de bolsa es la misma que la que movió a Martel para invertir (y perder) en la Bolsa su escaso dinero: mantener a su madre viuda. Vencido y bohemio, Martel terminó incorporándose voluntariamente al ejército.
Después de haber sido difundida en el diario, la novela de Martel fue publicada como libro en 1898; a esta primera edición siguieron muchas más. Teniendo en cuenta que hoy en día es poco conocida, vaya un párrafo que resuma su argumento.
El doctor Glow, exitoso abogado y padre de dos hijos pequeños, es seducido, como muchos otros en aquel año, por las operaciones bursátiles, que lo empujan a una red de fraudes, empresas imaginarias e inmoralidad. Cuando está por quebrar, su esposa Margarita propone esquivar a los acreedores poniendo el patrimonio a su nombre. El honor de Glow le impide concretar esa maniobra y, desesperado, arriesga la última suerte en el hipódromo. Ya en la ruina y enfermo, recibe una carta de su corredor de bolsa, Lillo, quien anuncia su partida al Brasil para rehacer su vida después de haberse fundido. Glow enloquece, y en su alucinación un monstruo se le acerca amenazante: la Bolsa.
En la novela abundan las digresiones intercaladas, en las que el autor moraliza, bien drectamente o bien por boca de sus personajes. Así caracterizó Sergio Bagú esos rodeos, en su ensayo Julián Martel y el realismo argentino (1956):
«moralismo declamatorio –e irreal– de los malos textos escolares… injerta largos pasajes en cualquier episodio, con el fin de que el lector se mantenga al corriente de la interpretación que el autor hace de los hechos que van transcurriendo y de sus alcances éticos o sociales.»
La Bolsa es una galería de inescrupulosos estafadores, usureros, y miserables. Los protagonistas (el doctor Glow y su comisionista Ernesto Lillo) se ven en la obligación de navegar entre esa turba.
Los defectos de la novela saltan a la vista: narración despareja, inmadurez literaria, e inhabilidad para hacer hablar a los personajes desde su propia mente. A pesar de ellos, La Bolsa ha sido comparada con las obras de Emile Zola y Honoré de Balzac.
Con el primero, posiblemente porque aparece en la misma época que L’argent, mediante la cual Zola fustiga el sistema financiero; con Balzac, porque en La comedia humana frecuentemente el motor de la acción es el oro.
Sin embargo, los mejores críticos denunciaron claramente la baja calidad de la obra. Uno de sus vicios es la súbita mutación a la que Martel somete a sus personajes: de ser un especulador irresponsable, Glow pasa de ser una desdichada víctima. Sus victimarios son explícitamente mencionados por Martel, que ha copiado párrafos del francés Edouard-Adolphe Drumont: «la raza semita, arrastrándose siempre como culebra». Por lo antedicho, la conclusión de Bagú es que La Bolsa
«no puede incluirse entre las obras de la gran literatura realista argentina del siglo XIX. No creemos que deba utilizarse en los establecimientos de enseñanza sin una crítica adecuada, porque lo contrario sería estimular el mal gusto literario y alimentar el prejuicio y el rencor entre grupos nacionales y religiosos de nuestro país. Creemos sí que este injerto racista que aparece en sus páginas, sin parangón en la producción de su época, sin arraigo ni explicación en la vida argentina de entonces, es suficiente para negarle todo carácter representativo dentro de la literatura nacional.»
A pesar de estas fundadas reservas, muchas voces opinaron lo contrario, en una muestra de lo que venimos a denominar la «judeofobia embolsada».
Odio por interpósita persona
En esa época, un tercio de los cuatro millones de habitantes de Argentina eran extranjeros, a quienes Martel descalifica como «parásitos de nuestra riqueza». De ellos derviva el mal:
«El oro es corruptor. Allí donde el dinero abunda, rara vez el patriotismo existe. El cosmopolitismo, que tan grandes proporciones va tomando entre nosotros… nos trae, junto con el engrandecimiento material, el indiferentismo político, porque el extranjero que viene a nuestra tierra, naturalícese o no, maldito lo que le importa que estemos bien o mal gobernados.»
Los judíos destacan entre los enemigos de Martel ya que, según él, constituyen una caterva que trama apoderarse del país y destruir su sentido. Como en la novela no hay protagonistas judíos (en su breve vida Martel no conoció jamás a ninguno de carne y hueso), la diatriba es global, dirigida contra un estereotipo imaginado que el autor importó de páginas judeofóbicas francesas. Desde el primer capítulo
«se observaba esa expresión de hipócrita humildad que la costumbre de un largo servilismo ha hecho como el sello típico de la raza judía… Vestía con el lujo charro del judío, el cual nunca puede llegar a adquirir la distinción que caracteriza al hombre de la raza aria, su antagonista. Llamábase Filiberto Mackser… Iba acompañado de un joven, compatriota y correligionario suyo, que ejercía el comercio de mujeres… Era además, presidente de un club de traficantes de carne humana… auel semita era un enviado de Rothschild, el banquero inglés, que lo había mandado a Buenos Aires para que operase en el oro y ejerciese presión sobre la plaza… Mackser tenía la consigna de acaparar, de monopolizar, con ayuda de un fuerte sindicato judío, a cuyo frente estaba él, las principales fuentes productoras del país.»
A partir de esa escena, no hay más mención de los israelitas hasta la segunda parte del libro, en la que el quinto capítulo se titula Jacob Leony, el judío y algunos tipos más: «no hizo sino seguir la costumbre judía, que consiste en acaparar la riqueza por todos los medios, siendo el matrimonio uno de los principales y más explotados».
Nuevo mutismo de hebreos hasta que el autor vuelve a traerlos para el desquicio final en la discusión entre Glow y Granulillo. Éste, en otra de las transfiguraciones a las que Martel somete en sus personajes, pasa de ser un sujeto ruin a un versado apologista de los judíos.
Deliberadamente, el más inmoral de los personajes se despacha contra «el odio de raza, ese odio inveterado, cruel, sin motivo…» y dictamina: «No reconozco esa diferencia quese pretende establecer entre unos pueblos y otros».
La débil defensa no puede despertar la identificación del lector, sobre todo porque contrasta con los párrafos de odio del bueno del doctor Glow –citas literales de Drumont– que ofrecen pruebas de
«que la sociedad francesa está sometida al yugo judío. La América, y especialmente la República Argentina, está amenazada del mismo peligro… ¿Por qué no trabaja el judío?… Vampiro de la sociedad moderna, su oficio es chuparle la sangre. El es quien fomenta la especulación, quien aprovecha el fruto del trabajo de los demás… Banquero, prestamista, especulador, nunca ha sobresalido en las letras, en las ciencias, en las artes, porque carece de la nobleza de alma necesaria, porque le falta el ideal generoso que alienta al poeta, al artista, al sabio… es necesario creer en la predisposición hereditaria. La ciencia moderna ha hecho profundas investigaciones al respecto, acreditadas por numerosos ejemplos que no dejan lugar a dudas.»
Lo que no deja lugar a dudas es mensaje de la novela: la ponzoña judeofóbica, tristemente novedosa en la Argentina, importada del clima que precedió al affaire Dreyfus en Francia (de 1894 a 1899).
Como dijimos, hubo intelectuales argentinos que saltearon los vicios del texto y lo encumbraron. La «judeofobia embolsada» es la ofensiva consistente en ensalzar desproporcionadamente a quienes atacan al judío.
Una larga apología de Heidegger que no mencione sus servicios al nazismo, o la difusión de la música de Wagner, de la poesía de Ezra Pound o de la narrativa de Céline sin agregar, en alguna etapa del panegírico, las reservas correspondientes, tiene el efecto de la judeofobia embolsada.
Igual que la que ocurre en estos días en Latinoamérica con los loores hiperbólicos a Hugo Chávez que omiten cuidadosamente que fue un judeófobo consumado.
Poner de relieve las virtudes de grandes judeófobos soslayando su tara, lleva a los incautos a heredar el aprecio puro. La consecuencia inevitable es que en algún momento emergerá la judeofobia vulgar y reconocible.
En el caso de La Bolsa, el escritor que oficializó su apología fue Ricardo Rojas (1882-1957), quien en su monumental Historia de la literatura argentina en ocho volúmenes (c. 1920), elogia a la novela de Martel como «una creación típica argentina, señalando las causas donde realmente estaban… Merece una lectura más asidua y la inscripción de su nombre al frente de una escuela».
No es de extrañar que la tradición laudatoria hacia la novela tuviera como consecuencia que alguno de los empalagados por tanto elogio considerara que también la judeofobia merecía justificación.
Así ocurre, en efecto, en la edición de la novela de 1975, con resúmenes históricos y notas explicativas de Luis R. Lescano, quien opina de este modo:
«Denuncia honesta. Testimonio certero… No creemos que el autor fuera antisemita. Sus observaciones sagaces, los análisis de las subas-bajas, las especulaciones más descaradas…, la suciedad de la mayoría de las operaciones bursátiles, en fin, todo el movimiento advertido, estudiado, comentado, debió brindarle la seguridad de que eran consecuencia de la actuación de un grupo humano determinado. Miró tuvo la valentía de identificarlo.»
En suma, para Lescano los judíos son merecedores del odio, porque «Nadie puede negar la inconducta moral, la apetencia de revancha de los israelitas». Reitero que este «estudio» no es medieval, sino de 1975.
Los críticos anteriores soslayaron el odio y no lo condenaron. Por eso Lescano pudo exaltarlo y sumarse a él.
Como otras expresiones de la judeofobia, su embolsamiento en el presente se ha nacionalizado, y ha adoptado a Irán como objeto de perdón. Aunque el Gobierno de los ayatolás hace gala de una judeofobia desembozada, casi no hay Gobierno que rechace de plano a los ayatolás por su odio, su negacionismo, y su meta explícita de eliminar a Israel.
No ocurrió tampoco el año pasado las representaciones de ciento veinte países se congregaron en Teherán (26-8-12) para el congreso de los No-Alineados. Eligieron al Gobierno iraní para presidir la organización, y no objetaron su virulencia en ningún momento.
Que Argentina, una de las víctimas más notables del terrorismo iraní, se haya sumado a dicha hipocresía, es uno de los logros póstumos de Chávez, y una de las expresiones más aciagas de la penetración islamista en Sudamérica.
El proceso, impulsado desde Venezuela, se ha hecho ahora carne en Argentina, cuyo Gobierno acaba de suscribir con Irán un acuerdo por el que le permitirá a los ayatolás indagar sobre los atentados que ellos mismos perpetraron en Buenos Aires.
Argentina ha traicionado su soberanía y los encomiables logros de la Justicia argentina que había llegado a identificar a los responsables de los más graves atentados terroristas en suelo argentino. El Gobierno de Kirchner ha empujado a su país al abismo de la impunidad y a los brazos del eje del mal.

FECHA PARA NO OLVIDAR 31 DE MARZO DE 1492


El sábado se cumplieron 521 años del decreto de expulsión de los judíos de España.
HOY 30 DE MARZO DE 1492 SE DICTA EL DECRETO POR EL QUE SE EXPULSA A LOS JUDIOS DE ESPAÑA

La expulsión de los judíos de Castilla y Aragón en 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, fue uno de los hechos más debatidos de la historia de España.

Mientras que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos en 1290 y 1394, en los reinos hispanos habían acogido a un gran número de hebreos, aunque en 1391 se habían producido matanzas de judíos en Sevilla, Barcelona, Lérida, Valencia y Mallorca.

Desde la persecución de 1391 y la conversión de miles de hebreos por esas fechas, el problema de los judíos pasó a ser una cuestión secundaria en Castilla y Aragón.

Para los judíos conversos las barreras desaparecieron, podían ejercer cualquier oficio, llegar al gobierno de las ciudades o al servicio del Rey, sin olvidar los matrimonios contraídos con familias cristianas.

En la ciudad de Burgos, el judío más rico e influyente era Salomon Ha-Levi, Gran Rabino y conocedor de los textos Talmúdicos y Rabínicos.

El 21 de julio de 1390 se convirtió al cristianismo, junto con toda su familia: dos hermanos, cuatro hijos y una hija. Su esposa murió como judía poco después.

Salomon Ha-Levi pasó entonces a llamarse Pablo de Santa María.

Después de algunos años se doctoró en Teología en la Universidad de París, en 1405 fue nombrado Obispo de Cartagena por sus grandes conocimientos eclesiásticos.

Entre (1415 - 1435) fue designado Obispo de Burgos.

En 1416 fue designado Gran Canciller por el trastámara Enrique III 'El Doliente', Rey de Castilla y León durante el período (1390 - 1406).

A la muerte del Rey, fue miembro del Consejo Real, ocupándose de los destinos de Castilla en nombre de la reina regente Catalina de Lancaster. Fue tutor del príncipe Juan, que heredaría el trono de Castilla y León con el nombre de Juan II.

En 1408 los judíos castellanos y aragoneses fueron obligados a vivir en las Juderías, llevando distintivos especiales.

En Lorca tuvo lugar la conversión de otro Rabino, Josué Ha Lorquí, que después tomó el nombre de Jerónimo de Santa Fe, encargado de representar a la Iglesia en la Conferencia de Tortosa (1413), donde se encargó de discutir con los Rabinos de las Aljamas aragonesas.

Pablo de Santa María 'Obispo de Burgos' y Jerónimo de Santa Fe, dos judíos conversos, amigos del Pontífice Benedicto XIII, fueron cómplices muy activos en la persecución de los judíos.

En 1415 el Pontífice Benedicto XIII, conocido como el 'Papa Luna', Papa de Aviñón durante el Cisma de Occidente, promulgó una Bula contra los judíos.

La Bula produjo conversiones en masa, consagrándose la Sinagoga de Barbastro y varías Sinagogas catalanas.
Pontífices de la Iglesia

Durante la minoría de edad de Juan II, doña Catalina de Lancaster con la Pragmática de 1412 pretendió anular la convivencia entre cristianos y judíos. (En Segovia, los judíos son acusados de profanar la hostia, la Sinagoga se convierte en la actual Iglesia del Corpus Christi. Se promulgaron las leyes restrictivas de Ayllón y Cifuentes).

El joven rey Juan II fue declarado mayor de edad en Cortes celebradas en Madrid el 7 de marzo de 1419; aunque lo único que hizo fue cambiar de tutela, entregándose en las manos de su favorito, don Álvaro de Luna.

El Condestable don Álvaro de Luna, a fin de granjearse el apoyo popular, fue el instigador de la Pragmática de 1443, más razonable que la elaborada por doña Catalina de Lancaster, que permitía a los cristianos trabajar a las órdenes de los judíos, cuyo trabajo anteriormente se consideraba indigno.

La protección de don Álvaro de Luna a los judíos marcó en gran manera su desastroso final el 2 de junio de 1453 en Valladolid.

El rey Alfonso V de Aragón (1416 - 1458), sanciona en 1424 que los judíos no puedan instalarse en Barcelona, permitiendo sólo una residencia de paso, siempre que llevasen distintivos especiales.

En 1429 una epidemia diezma la Judería en Zaragoza.

En 1434 se celebra el Concilio de Basilea, donde el judío converso don Alfonso de Cartagena, hijo del obispo burgalés don Pablo de Santa María, lleva la representación de Castilla.

La compleja relación entre los cristianos y judíos conversos (nuevos cristianos, en sentido peyorativo) levantó una intensa oleada de protestas que se cristalizó en la elaboración de los 'Estatutos de Limpieza de Sangre'.

La 'Iª Sentencia-Estatuto de Sangre' parte del 5 de junio de 1449, cuando el alcaide de Toledo, don Pedro Sarmiento, combatió a los conversos de Toledo por haber instigado y ayudado en la recaudación de un nuevo impuesto en la ciudad para que el Condestable de Castilla, don Álvaro de Luna, recaudase dinero para sustentar la guerra con Aragón.

Cuando don Álvaro de Luna salió de la ciudad de Toledo, el alcaide Pedro Sarmiento saqueó e incendio el barrio judío de la Magdalena, promulgando la Sentencia-Estatuto que permitía expulsar a todos los judíos conversos de los puestos de responsabilidad de Toledo.

La vida de los judíos cristianos padeció una coexistencia difícil entre los cristianos, convirtiéndose en violenta en momentos de penuria económica y agitaciones políticas.

En 1474 el alcaide del Alcázar de Segovia, el judío converso Andrés Cabrera, tiene muchos problemas para impedir una masacre de judíos en la aljama de la ciudad.

En 1476 tiene lugar una reacción popular contra los conversos en Castilla, al plantear éstos una celebración de cultos judíos en el día de Viernes Santo.

En 1480 las Cortes celebradas en la ciudad de Toledo sancionan la prohibición de convivencia entre judíos y cristianos, el uso de señales externas para los judíos (redondelas rojas), la asignación de barrios separados o aljamas, la prohibición de llevar vestidos suntuosos, la obligación de tributar bajo un régimen fiscal distinto al de los cristianos. A cambio, los judíos pudieron regirse por sus propias leyes y celebrar su culto en las Sinagogas.

Son nombrados los Inquisidores Generales de Castilla y Aragón, respectivamente, Tomás de Torquemada y Pedro de Arbués.

En 1481 se publica un Edicto de Gracia al que se acogen unos veinte mil judíos conversos en Castilla para escapar de los Tribunales de la Inquisición.

El Santo Oficio comienza a ser operativo en Sevilla.

En 1483 se establece un Tribunal de la Inquisición en Ciudad Real.

Tomás de Torquemada, a la muerte de Pedro de Arbués, es nombrado Inquisidor General.

En Andalucía se da la orden de expulsión de los judíos, aunque no se lleva a cabo hasta 1485.

En 1486 la ciudad de Vitoria establece medidas represivas contra los judíos.

Con anterioridad al año 1492, especialmente en Ávila y Toledo, comenzaron a extenderse rumores sobre crímenes rituales cometidos por los judíos, como el del niño de la Guardia - En 1490, Benito García, judío converso de la Guardia, es acusado de robar una hostia sagrada, y que en 1487 había profanado una hostia sagrada y crucificado a un niño. -

Los 'Estatutos de Limpieza de Sangre' acabaron implantándose en toda España, con una extraordinaria acogida en el ámbito eclesiástico, gracias a la colaboración del Arzobispo de Toledo, Cardenal Juan Martínez Silíceo (1486 - 1557).

A pesar de todos estos signos preocupantes, y aunque las juderías (barrios judíos) en los últimos años habían perdido fuerza, los judíos eran conscientes de su importancia como contribuyentes (además de los impuestos de los cristianos, pagaban otros impuestos especiales).

El error de los judíos fue no percibir el peligro que representaba para ellos la Bula del Pontífice Sixto IV, que en 1478 autorizaba el establecimiento de la Inquisición en el reino de Castilla, y que en 1492 quedaba instituida en toda la monarquía.

En 1491 los Reyes Católicos ponen sitio a Granada, los judíos conversos Abraham Seneor e Isaac Abrabanel financiaron al ejército cristiano.
Durante este mismo año se inicia el proceso del conocido como 'Santo Niño de la Guardia', que termina el 14 de noviembre de 1491 con la ejecución del judío converso Benito García.

En enero de 1492, las huestes cristianas tomaron Granada tras la rendición de los nazaríes.
Los Reyes Católicos, queriendo dar un sentido trascendental al fin de la presencia política de los musulmanes en España, culminaron la reconquista imponiendo la uniformidad religiosa.

En 1483 el dominico fray Tomás de Torquemada fue nombrado primer Inquisidor General.

En el óleo de Emilio Sala y Francés (1889), en el Museo de Bellas Artes de Granada, el Inquisidor General,
fray Tomás de Torquemada, ofrece a los Reyes Católicos el Edicto de expulsión de la judíos de España para su firma.

Tres meses después de la toma de Granada, el 31 de marzo de 1492, se promulgó el Edicto de expulsión de los judíos no conversos. Para que nadie lo ignorase, el Edicto Real fue leído por un pregonero en las plazas públicas de cada pueblo o ciudad, en presencia de un notario.

En el Edicto se explicó que el contacto entre conversos y judíos originaba un gran daño a la fe cristiana.

Desde la Iglesia de San Nicolás, panorámica de la Alhambra y El Generalife, abajo el barrio judío (Judería)
Judería de Granada

El plazo que se les otorgó para salir de España fue de cuatro meses, antes del 31 de julio, permitiendo que liquidaran sus negocios y vendieran sus propiedades antes de la marcha, pero no podían acarrear oro ni plata.

Los judíos que no hubieran salido en ese plazo, incurrían en pena de muerte y confiscación de bienes.

No obstante, quedaba la posibilidad de quedarse para todos aquellos judíos que decidieran abrazar al cristianismo. En esta ocasión se tenía la seguridad de que los nuevos judíos conversos no escaparían de la Inquisición.

Algunos rabinos intentaron negociar con la corona una prórroga del derecho de residencia, mientras que otros animaron a sus comunidades a resistir en su fe ancestral y afrontar con dignidad el exilio.

En general, la mayoría de los judíos optó por el destierro, lo que era de suponer si se considera que en 1492 seguían fieles a su religión después de la criba efectuada durante un siglo de durísimas persecuciones.

Dentro de la minoría de judíos que aceptó la conversión, el caso más conocido es el de Abraham Seneor, Rabino Mayor de Castilla y uno de los grandes colaboradores de los Reyes Católicos. Tanto él como su familia fueron bautizados en el Monasterio de Guadalupe el 15 de junio de 1492, en una ceremonia en donde los Reyes Católicos actuaron de padrinos.

Desde entonces, el judío Abraham Seneor pasó a llamarse Fernán Núñez Coronel. A los pocos días, fue nombrado Regidor de Segovia, Miembro del Consejo Real y Contador Mayor del príncipe Juan.

Estas conversiones espectaculares, con gran publicidad, fueron utilizadas para persuadir a otros judíos de que se convirtieran al cristianismo.
En distintos lugares, los Regidores iban de casa en casa persuadiendo a los judíos para que se convirtieran, ya que su marcha significaba la ruina de la ciudad, como es el caso de Teruel.

Entre los financieros, el único que decidió exiliarse fue Isaac Abrabanel, que después de trabajar para los Reyes Católicos, salió de España para morir en la ciudad italiana de Padua en 1508.

Los últimos estudios de judíos que salieron de España arrojan una cifra de unas 50.000 personas, considerando los judíos que regresaron. Y es que entre noviembre de (1492 - 1499) se permitió la vuelta a los judíos que quisieron convertirse al cristianismo.

Generalmente, los judíos exiliados terminaron en zonas mediterráneas o países cercanos.

La mayoría de los judíos de Castilla pasaron a Portugal, done el monarca luso Juan II los aceptó por una estancia limitada de seis meses, previo pago de un ducado por persona.
Muchos de ellos se quedaron más tiempo hasta que fueron expulsados en 1497 por el rey luso don Manuel I

Los judíos de Aragón se dirigieron hacía Navarra o a Tortosa para embarcarse.

Los judíos de Álava se dirigieron hacia Navarra (reino independiente hasta 1512), hasta que en 1498 se les expulsó de allí, marchando entonces hasta Francia donde fundaron el barrio del Santo Espíritu de Bayona.

Los judíos Andalucía primero se dirigieron hacía el Puerto de Santa María esperando un milagro, después de varios días de frustración, embarcaron hasta la ciudad portuguesa de Arcila (Marruecos) donde hubo un cruce entre los judíos que venían expoliados del reino de Fez y los que deseaban llegar.
De cualquier modo, los judíos que llegaron al reino de Fez fueron expoliados, tanto por los musulmanes como por los judíos instalados desde hacía tiempo.

Los judíos que se trasladaron hacia Italia tuvieron mejor suerte, exceptuando los que se dirigieron a Génova, donde nunca se autorizó a los judíos a establecerse en sus dominios.
Exceptuando a los genoveses, el rey de Nápoles, el duque de Ferrara y el Pontífice acogieron con simpatía a los judíos exiliados.
Señalar que en la ciudad de Roma la comunidad judía asentada intentó evitar la entrada de los sefarditas (judíos procedentes de la península ibérica, en hebreo 'Sefarad') ofreciendo una gran cantidad de dinero al pontífice.

Muchos judíos pasaron por Italia como una etapa que conducía hasta Oriente, a Constantinopla, Rodas, Sarajevo, Sofía, ... , etc.
Los judíos españoles encontraron el Imperio Otomano una segunda patria en la que, aunque sometidos a vejaciones y a una fuerte presión fiscal, la comunidad sefardita se convirtió en el centro donde brillaron los miembros de la familia Nasi.

Otras comunidades sefardíes surgieron en Flandes, suroeste de Francia, norte de África, Oriente Medio, comunidades que se ampliaron en el siglo XVI con la emigración de criptojudíos que huían de la Inquisición.

La expulsión de los judíos ha sido un tema muy controvertido en la historiografía de España.

Para algunos historiadores, el declive económico español arranca de una medida que termino con la única burguesía existente entonces en la Península, además de implantar la intolerancia social y religiosa en el devenir histórico de España.


HOY 30 DE MARZO DE 1492 SE DICTA EL DECRETO POR EL QUE SE EXPULSA A LOS JUDIOS DE ESPAÑA

La expulsión de los judíos de Castilla y Aragón en 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, fue uno de los hechos más debatidos de la historia de España.

Mientras que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos en 1290 y 1394, en los reinos hispanos habían acogido a un gran número de hebreos, aunque en 1391 se habían producido matanzas de judíos en Sevilla, Barcelona, Lérida, Valencia y Mallorca.

Desde la persecución de 1391 y la conversión de miles de hebreos por esas fechas, el problema de los judíos pasó a ser una cuestión secundaria en Castilla y Aragón.

Para los judíos conversos las barreras desaparecieron, podían ejercer cualquier oficio, llegar al gobierno de las ciudades o al servicio del Rey, sin olvidar los matrimonios contraídos con familias cristianas.

En la ciudad de Burgos, el judío más rico e influyente era Salomon Ha-Levi, Gran Rabino y conocedor de los textos Talmúdicos y Rabínicos.

El 21 de julio de 1390 se convirtió al cristianismo, junto con toda su familia: dos hermanos, cuatro hijos y una hija. Su esposa murió como judía poco después.

Salomon Ha-Levi pasó entonces a llamarse Pablo de Santa María.

Después de algunos años se doctoró en Teología en la Universidad de París, en 1405 fue nombrado Obispo de Cartagena por sus grandes conocimientos eclesiásticos.

Entre (1415 - 1435) fue designado Obispo de Burgos.

En 1416 fue designado Gran Canciller por el trastámara Enrique III 'El Doliente', Rey de Castilla y León durante el período (1390 - 1406).

A la muerte del Rey, fue miembro del Consejo Real, ocupándose de los destinos de Castilla en nombre de la reina regente Catalina de Lancaster. Fue tutor del príncipe Juan, que heredaría el trono de Castilla y León con el nombre de Juan II.

En 1408 los judíos castellanos y aragoneses fueron obligados a vivir en las Juderías, llevando distintivos especiales.

En Lorca tuvo lugar la conversión de otro Rabino, Josué Ha Lorquí, que después tomó el nombre de Jerónimo de Santa Fe, encargado de representar a la Iglesia en la Conferencia de Tortosa (1413), donde se encargó de discutir con los Rabinos de las Aljamas aragonesas.

Pablo de Santa María 'Obispo de Burgos' y Jerónimo de Santa Fe, dos judíos conversos, amigos del Pontífice Benedicto XIII, fueron cómplices muy activos en la persecución de los judíos.

En 1415 el Pontífice Benedicto XIII, conocido como el 'Papa Luna', Papa de Aviñón durante el Cisma de Occidente, promulgó una Bula contra los judíos.

La Bula produjo conversiones en masa, consagrándose la Sinagoga de Barbastro y varías Sinagogas catalanas.
Pontífices de la Iglesia

Durante la minoría de edad de Juan II, doña Catalina de Lancaster con la Pragmática de 1412 pretendió anular la convivencia entre cristianos y judíos. (En Segovia, los judíos son acusados de profanar la hostia, la Sinagoga se convierte en la actual Iglesia del Corpus Christi. Se promulgaron las leyes restrictivas de Ayllón y Cifuentes).

El joven rey Juan II fue declarado mayor de edad en Cortes celebradas en Madrid el 7 de marzo de 1419; aunque lo único que hizo fue cambiar de tutela, entregándose en las manos de su favorito, don Álvaro de Luna.

El Condestable don Álvaro de Luna, a fin de granjearse el apoyo popular, fue el instigador de la Pragmática de 1443, más razonable que la elaborada por doña Catalina de Lancaster, que permitía a los cristianos trabajar a las órdenes de los judíos, cuyo trabajo anteriormente se consideraba indigno.

La protección de don Álvaro de Luna a los judíos marcó en gran manera su desastroso final el 2 de junio de 1453 en Valladolid.

El rey Alfonso V de Aragón (1416 - 1458), sanciona en 1424 que los judíos no puedan instalarse en Barcelona, permitiendo sólo una residencia de paso, siempre que llevasen distintivos especiales.

En 1429 una epidemia diezma la Judería en Zaragoza.

En 1434 se celebra el Concilio de Basilea, donde el judío converso don Alfonso de Cartagena, hijo del obispo burgalés don Pablo de Santa María, lleva la representación de Castilla.

La compleja relación entre los cristianos y judíos conversos (nuevos cristianos, en sentido peyorativo) levantó una intensa oleada de protestas que se cristalizó en la elaboración de los 'Estatutos de Limpieza de Sangre'.

La 'Iª Sentencia-Estatuto de Sangre' parte del 5 de junio de 1449, cuando el alcaide de Toledo, don Pedro Sarmiento, combatió a los conversos de Toledo por haber instigado y ayudado en la recaudación de un nuevo impuesto en la ciudad para que el Condestable de Castilla, don Álvaro de Luna, recaudase dinero para sustentar la guerra con Aragón.

Cuando don Álvaro de Luna salió de la ciudad de Toledo, el alcaide Pedro Sarmiento saqueó e incendio el barrio judío de la Magdalena, promulgando la Sentencia-Estatuto que permitía expulsar a todos los judíos conversos de los puestos de responsabilidad de Toledo.

La vida de los judíos cristianos padeció una coexistencia difícil entre los cristianos, convirtiéndose en violenta en momentos de penuria económica y agitaciones políticas.

En 1474 el alcaide del Alcázar de Segovia, el judío converso Andrés Cabrera, tiene muchos problemas para impedir una masacre de judíos en la aljama de la ciudad.

En 1476 tiene lugar una reacción popular contra los conversos en Castilla, al plantear éstos una celebración de cultos judíos en el día de Viernes Santo.

En 1480 las Cortes celebradas en la ciudad de Toledo sancionan la prohibición de convivencia entre judíos y cristianos, el uso de señales externas para los judíos (redondelas rojas), la asignación de barrios separados o aljamas, la prohibición de llevar vestidos suntuosos, la obligación de tributar bajo un régimen fiscal distinto al de los cristianos. A cambio, los judíos pudieron regirse por sus propias leyes y celebrar su culto en las Sinagogas.

Son nombrados los Inquisidores Generales de Castilla y Aragón, respectivamente, Tomás de Torquemada y Pedro de Arbués.

En 1481 se publica un Edicto de Gracia al que se acogen unos veinte mil judíos conversos en Castilla para escapar de los Tribunales de la Inquisición.

El Santo Oficio comienza a ser operativo en Sevilla.

En 1483 se establece un Tribunal de la Inquisición en Ciudad Real.

Tomás de Torquemada, a la muerte de Pedro de Arbués, es nombrado Inquisidor General.

En Andalucía se da la orden de expulsión de los judíos, aunque no se lleva a cabo hasta 1485.

En 1486 la ciudad de Vitoria establece medidas represivas contra los judíos.

Con anterioridad al año 1492, especialmente en Ávila y Toledo, comenzaron a extenderse rumores sobre crímenes rituales cometidos por los judíos, como el del niño de la Guardia - En 1490, Benito García, judío converso de la Guardia, es acusado de robar una hostia sagrada, y que en 1487 había profanado una hostia sagrada y crucificado a un niño. -

Los 'Estatutos de Limpieza de Sangre' acabaron implantándose en toda España, con una extraordinaria acogida en el ámbito eclesiástico, gracias a la colaboración del Arzobispo de Toledo, Cardenal Juan Martínez Silíceo (1486 - 1557).

A pesar de todos estos signos preocupantes, y aunque las juderías (barrios judíos) en los últimos años habían perdido fuerza, los judíos eran conscientes de su importancia como contribuyentes (además de los impuestos de los cristianos, pagaban otros impuestos especiales).

El error de los judíos fue no percibir el peligro que representaba para ellos la Bula del Pontífice Sixto IV, que en 1478 autorizaba el establecimiento de la Inquisición en el reino de Castilla, y que en 1492 quedaba instituida en toda la monarquía.

En 1491 los Reyes Católicos ponen sitio a Granada, los judíos conversos Abraham Seneor e Isaac Abrabanel financiaron al ejército cristiano.
Durante este mismo año se inicia el proceso del conocido como 'Santo Niño de la Guardia', que termina el 14 de noviembre de 1491 con la ejecución del judío converso Benito García.

En enero de 1492, las huestes cristianas tomaron Granada tras la rendición de los nazaríes.
Los Reyes Católicos, queriendo dar un sentido trascendental al fin de la presencia política de los musulmanes en España, culminaron la reconquista imponiendo la uniformidad religiosa.

En 1483 el dominico fray Tomás de Torquemada fue nombrado primer Inquisidor General.

En el óleo de Emilio Sala y Francés (1889), en el Museo de Bellas Artes de Granada, el Inquisidor General,
fray Tomás de Torquemada, ofrece a los Reyes Católicos el Edicto de expulsión de la judíos de España para su firma.

Tres meses después de la toma de Granada, el 31 de marzo de 1492, se promulgó el Edicto de expulsión de los judíos no conversos. Para que nadie lo ignorase, el Edicto Real fue leído por un pregonero en las plazas públicas de cada pueblo o ciudad, en presencia de un notario.

En el Edicto se explicó que el contacto entre conversos y judíos originaba un gran daño a la fe cristiana.

Desde la Iglesia de San Nicolás, panorámica de la Alhambra y El Generalife, abajo el barrio judío (Judería)
Judería de Granada

El plazo que se les otorgó para salir de España fue de cuatro meses, antes del 31 de julio, permitiendo que liquidaran sus negocios y vendieran sus propiedades antes de la marcha, pero no podían acarrear oro ni plata.

Los judíos que no hubieran salido en ese plazo, incurrían en pena de muerte y confiscación de bienes.

No obstante, quedaba la posibilidad de quedarse para todos aquellos judíos que decidieran abrazar al cristianismo. En esta ocasión se tenía la seguridad de que los nuevos judíos conversos no escaparían de la Inquisición.

Algunos rabinos intentaron negociar con la corona una prórroga del derecho de residencia, mientras que otros animaron a sus comunidades a resistir en su fe ancestral y afrontar con dignidad el exilio.

En general, la mayoría de los judíos optó por el destierro, lo que era de suponer si se considera que en 1492 seguían fieles a su religión después de la criba efectuada durante un siglo de durísimas persecuciones.

Dentro de la minoría de judíos que aceptó la conversión, el caso más conocido es el de Abraham Seneor, Rabino Mayor de Castilla y uno de los grandes colaboradores de los Reyes Católicos. Tanto él como su familia fueron bautizados en el Monasterio de Guadalupe el 15 de junio de 1492, en una ceremonia en donde los Reyes Católicos actuaron de padrinos.

Desde entonces, el judío Abraham Seneor pasó a llamarse Fernán Núñez Coronel. A los pocos días, fue nombrado Regidor de Segovia, Miembro del Consejo Real y Contador Mayor del príncipe Juan.

Estas conversiones espectaculares, con gran publicidad, fueron utilizadas para persuadir a otros judíos de que se convirtieran al cristianismo.
En distintos lugares, los Regidores iban de casa en casa persuadiendo a los judíos para que se convirtieran, ya que su marcha significaba la ruina de la ciudad, como es el caso de Teruel.

Entre los financieros, el único que decidió exiliarse fue Isaac Abrabanel, que después de trabajar para los Reyes Católicos, salió de España para morir en la ciudad italiana de Padua en 1508.

Los últimos estudios de judíos que salieron de España arrojan una cifra de unas 50.000 personas, considerando los judíos que regresaron. Y es que entre noviembre de (1492 - 1499) se permitió la vuelta a los judíos que quisieron convertirse al cristianismo.

Generalmente, los judíos exiliados terminaron en zonas mediterráneas o países cercanos.

La mayoría de los judíos de Castilla pasaron a Portugal, done el monarca luso Juan II los aceptó por una estancia limitada de seis meses, previo pago de un ducado por persona.
Muchos de ellos se quedaron más tiempo hasta que fueron expulsados en 1497 por el rey luso don Manuel I

Los judíos de Aragón se dirigieron hacía Navarra o a Tortosa para embarcarse.

Los judíos de Álava se dirigieron hacia Navarra (reino independiente hasta 1512), hasta que en 1498 se les expulsó de allí, marchando entonces hasta Francia donde fundaron el barrio del Santo Espíritu de Bayona.

Los judíos Andalucía primero se dirigieron hacía el Puerto de Santa María esperando un milagro, después de varios días de frustración, embarcaron hasta la ciudad portuguesa de Arcila (Marruecos) donde hubo un cruce entre los judíos que venían expoliados del reino de Fez y los que deseaban llegar.
De cualquier modo, los judíos que llegaron al reino de Fez fueron expoliados, tanto por los musulmanes como por los judíos instalados desde hacía tiempo.

Los judíos que se trasladaron hacia Italia tuvieron mejor suerte, exceptuando los que se dirigieron a Génova, donde nunca se autorizó a los judíos a establecerse en sus dominios.
Exceptuando a los genoveses, el rey de Nápoles, el duque de Ferrara y el Pontífice acogieron con simpatía a los judíos exiliados.
Señalar que en la ciudad de Roma la comunidad judía asentada intentó evitar la entrada de los sefarditas (judíos procedentes de la península ibérica, en hebreo 'Sefarad') ofreciendo una gran cantidad de dinero al pontífice.

Muchos judíos pasaron por Italia como una etapa que conducía hasta Oriente, a Constantinopla, Rodas, Sarajevo, Sofía, ... , etc.
Los judíos españoles encontraron el Imperio Otomano una segunda patria en la que, aunque sometidos a vejaciones y a una fuerte presión fiscal, la comunidad sefardita se convirtió en el centro donde brillaron los miembros de la familia Nasi.

Otras comunidades sefardíes surgieron en Flandes, suroeste de Francia, norte de África, Oriente Medio, comunidades que se ampliaron en el siglo XVI con la emigración de criptojudíos que huían de la Inquisición.

La expulsión de los judíos ha sido un tema muy controvertido en la historiografía de España.

Para algunos historiadores, el declive económico español arranca de una medida que termino con la única burguesía existente entonces en la Península, además de implantar la intolerancia social y religiosa en el devenir histórico de España.