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20 de diciembre de 2012

Kuwait Expulsa Miles de Palestinos


Son cosas poco conocidad y divulgadas por la prensa...Dori Lustron ha elevado esta nota en facebook y me parece interesante su difusion .Generalmente solo se habla de "expulsion de Palestinos" si hablamos de Israel, pero se oculta la realidad del mundo arabe.-

En el medio Oriente no todo es blanco o negro, sino que hay una mezcla inmensa de grises para entender "algo de los problemas"  IG

Steven J. Rosen

Middle East Quarterly
Otoño de 2012, pp. 75-83
http://www.meforum.org/3391/kuwait-expels-palestinians
sadamhussein
Mucho se ha hablado del éxodo palestino de 1948. Sin embargo, durante sus décadas de dispersión, los palestinos han experimentado terribles experiencias, no menos traumáticas, a manos de sus hermanos árabes. Ya a mediados de 1950, Irak, Arabia Saudita y Libia expulsaron a trabajadores palestinos en huelga. En 1970, Jordania expulsó a unos 20.000 palestinos y demolió sus campamentos; en 1994-95, Libia expulsó, en respuesta al proceso de Oslo, a decenas de miles de residentes palestinos de larga data; y después de la guerra de Irak de 2003, unos 21.000 palestinos huyeron del país en respuesta a una sistemática campaña de terror y persecución. Tan recientemente como 2007, Beirut desplazó, de hecho, a 31.400 refugiados palestinos cuando el ejército libanés destruyó el campamento de Nahr el Bared, durante los enfrentamientos entre el grupo militante Fatal al-Islam y el ejército libanés.[1]

[La expulsión de los palestinos de Kuwait fue precipitada por el apoyo de la brutal ocupación de Irak del emirato (agosto 1990 a febrero 1991) por parte de Yasser Arafat (a la derecha, aquí con Saddam Hussein, las manos en alto). Sea cierto o no, los palestinos fueron vistos por los gobernantes de Kuwait como "quinta columnistas" y obligados a abandonar lo que fueron sus hogares durante décadas.]

Pero el mayor desplazamiento forzado de palestinos de un estado árabe tuvo lugar en 1991, cuando Kuwait expulsó a la mayoría de sus residentes palestinos, en represalia por el apoyo de la Organización de Liberación de Palestina (OLP) a la brutal ocupación, por parte de Irak, del emirato (agosto 1990-febrero 1991). Poco importó que esta población, la mayoría de la cual había residido en Kuwait durante décadas, no apoyó la imprudente decisión de la OLP: Desde marzo a septiembre de 1991, alrededor de 200.000 palestinos fueron expulsados ​​del emirato en una sistemática campaña de terror, violencia y presión económica, mientras que a otros 200.000 que huyeron durante la ocupación iraquí se les negó el retorno. Para septiembre de 1991, la comunidad palestina de Kuwait se había reducido a unos 20.000.

Sin embargo, aunque esta expulsión estuvo cerca del orden de magnitud de la huida de palestinos de 1948 (estimada por el gobierno israelí en 550.000-600.000 y por la Liga Árabe en 700.000)[2], que llevó al presidente de la OLP, Yasser Arafat, a declarar que "lo que Kuwait le hizo al pueblo palestino es peor que lo que ha sido hecho por Israel a los palestinos en los territorios ocupados"[3], fue mayormente ignorada por la comunidad internacional, sin que el Consejo de Seguridad de la ONU ni la Asamblea General hicieran nada para ayudar a los refugiados recién desplazados y para castigar su limpieza étnica.

Una Comunidad Establecida e Integrada

Los primeros inmigrantes árabes palestinos llegaron a Kuwait en 1936, por invitación de su gobernante, el Sheikh Ahmad al-Jaber al-Sabah y la impresión positiva que provocaron indujo a Kuwait a aceptar más trabajadores, incluyendo muchos desplazados por la guerra de 1948. Entre 1948 y 1960, decenas de miles de palestinos, refugiados y no refugiados, de la Margen Occidental y de Gaza llegaron a Kuwait, cuando todavía era un protectorado británico. Muchos eran maestros, funcionarios públicos y trabajadores no calificados. Para junio de 1961, cuando Kuwait declaró su independencia, su comunidad palestina había crecido a unos 40.000, aproximadamente el 12 por ciento de toda la población del emirato de 321.621.[4]

La inmigración palestina se aceleró después de 1959, cuando Kuwait firmó un acuerdo con Jordania cancelando el requisito de visado para los ciudadanos jordanos[5]. Muchos palestinos jordanos, tanto de la Margen Oriental como de la Occidental, aprovecharon la oportunidad, llevando a familiares y amigos a Kuwait. En diez años, la población palestina del emirato se cuadruplicó. Para el 2 de agosto de 1990, el día en que Saddam Hussein invadió Kuwait, la población se había multiplicado a 400,000-450,000, o cuatro palestinos por cada cinco kuwaitíes de origen.[6]

A la mayoría de los palestinos no se les otorgó la ciudadanía kuwaití, pero estaban completamente integrados en la economía y la cultura del emirato. Según la académica estadounidense Laurie Brand,

Fueron los palestinos, más que cualquier otro grupo expatriado, los que ayudaron a dar forma al desarrollo social, económico y político del país. La duración de la residencia, el tamaño de la comunidad, su dedicación al trabajo, tanto en el sector público como en el privado, y su consecuente consolidación en la burocracia, la economía, las profesiones y los medios de comunicación, les permitió, a los palestinos en Kuwait, convertirse en una de las comunidades más cohesionadas y activas de la diáspora.[7]

A diferencia de sus hermanos en Líbano, los palestinos kuwaitíes ocupaban un lugar honorable en la sociedad local, lo que les daba una sensación de pertenencia y permanencia que, en muchas otras comunidades palestinas, faltaba. En palabras del académico estadounidense árabe Hassan El-Najjar,

[En 1962] El Sheikh Sabah Al-Salem, entonces ministro de relaciones exteriores y más tarde el emir, dijo que los palestinos merecen ser bien tratados por sus habilidades y trabajo duro. "Mírenlos. Entre ellos se encuentra el mejor cirujano, el mejor médico y el mejor administrador". ...En reconocimiento por sus honestos servicios, a unos dos mil de los pioneros palestinos se les concedió [sic] la ciudadanía kuwaití... La guerra de 1967 convenció a los palestinos de que su estancia... se estaba convirtiendo en permanente. Su comportamiento comenzó a cambiar: de usar tácticas prácticas para una estancia temporal a adoptar estrategias encaminadas a la residencia permanente allí. Ésto significaba que, después de conseguir puestos de trabajo, los empleados palestinos se casaban o llevaban a las familias, alquilaban casas o departamentos, y gastaban la mayor parte de sus ingresos donde vivían.[8]

Todo eso cambió, dramáticamente, con la invasión de Saddam Hussein del principado del Golfo.

Limpieza Étnica, Estilo Kuwaití

La ocupación de Irak de su "provincia XIX°" (es decir, Kuwait) duró aproximadamente siete meses. Pero incluso antes que los invasores fueran expulsados, una deliberada decisión de expulsar a los palestinos había sido tomada en los más altos niveles del gobierno kuwaití. En una entrevista del 21 de febrero 1991 con The Independent, el Sheikh Saad al-Abdullah al-Sabah, príncipe heredero de Kuwait, aún en el exilio, llamó a "limpiar" a Kuwait de "quinta columnistas". El 13 de marzo, The Guardian citó a funcionarios del gobierno expresando la necesidad de "vaciar" los barrios palestinos y, en un discurso del 8 de abril, el propio emir instó a los kuwaitíes a continuar la campaña de "limpieza" de Kuwait de los supuestos "quinta columnistas". El 9 de julio, el fiscal general de Kuwait, Hamed Othman, le dijo a USA Today, "Todo país tiene el derecho de deportar a la gente que considera un riesgo de seguridad. Ustedes lo hacen en Gran Bretaña y Estados Unidos también"[9].

Entrevistado por el diario The Washington Post, el embajador de Kuwait en Estados Unidos, Sheikh Saud Nasser al-Sabah, defendió abiertamente las expulsiones:

Sabah expresó su amargura por el comportamiento de presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, que abrazó al presidente iraquí, Saddam Hussein, después de la invasión iraquí de Kuwait en agosto pasado, y contra los palestinos en general, de quienes dijo que "ayudaron a destruir" Kuwait colaborando con los iraquíes. Antes de la invasión, dijo, había 380.000 palestinos en Kuwait... Ahora, dijo, miles que no tienen trabajo serán deportados o sus permisos no serán renovados. ..."Y creo que tenemos todo el derecho de exigirlo", dijo. "No somos sólo nosotros en el gobierno los que lo exigimos, es la gente en la calle la que lo exige". ... Tener un gran número de palestinos en Kuwait no sería "útil para nuestra seguridad", agregó.[10]

Las deportaciones diezmaron a la población palestina de Kuwait desde 400.000-450.000 a 10.000-22.000. "Los anteriores barrios palestinos de Kuwait están ahora vacíos de habitantes", informó The Guardian. "Hay planes de convertir el suburbio palestino de Hawali en un parque de diversiones. Muchos de estos palestinos habían vivido en Kuwait durante décadas y generaciones de sus hijos nacieron allí. Maestros de escuela palestinos, médicos, enfermeras, administradores, financistas, contables, ingenieros y profesores universitarios, que ayudaron a construir Kuwait, fueron desarraigados por la fuerza y ​​expulsados"[11].

Muchos de los deportados fueron objeto de abusos, o peor, durante el proceso de expulsión. En marzo de 1991, Associated Press citó a un sepulturero en el Cementerio Riqqa de Kuwait, hablando de fosas comunes: "Eran todos palestinos... Un hombre tenía la cabeza cortada"[12].Más tarde la agencia informó que incluso algunos miembros de la familia gobernante de Kuwait estuvieron involucrados en los asesinatos de palestinos[13], y activistas pro-democracia kuwaitíes afirmaron que la familia real había formado "escuadrones de la muerte" privados para ejecutar a personas sospechosas de colaborar con los iraquíes. El director de Derechos Humanos Palestino y Centro de Información, reportó entrevistas con cuatro hombres palestinos que escaparon de Kuwait después de haber sido encarcelados allí, diciendo que fueron golpeados con barras de metal, quemados con cigarrillos e interrogados por funcionarios kuwaitíes durante su encarcelamiento en la ciudad de Kuwait.[14]

Los niños palestinos fueron expulsados ​​de las escuelas públicas, mientras que pesadas cargas financieras, tales como nuevos honorarios de salud, fueron aplicadas sobre los palestinos que deseaban quedarse. De acuerdo con el grupo palestino BADIL, "Alrededor de 4.000 personas fueron asesinadas y 16.000 torturadas en los centros de detención e interrogatorio kuwaitíes. La mayoría eran palestinos"[15].

Kenneth Roth, de Human Rights Watch, le detalló a un comité del Congreso algunas de las presiones económicas utilizadas para obligar a los palestinos a abandonar Kuwait:

Aproximadamente la mitad de población palestina de Kuwait, 350.000 antes de la guerra, huyeron del país durante la ocupación iraquí... Los que permanecieron en Kuwait están siendo sometidos a una serie de presiones, aparentemente pensadas para expulsarlos del país. A la mayoría de los palestinos no se les permitió retomar sus trabajos. Muchos no pudieron obtener nuevas matrículas kuwaitíes para sus automóviles... Desde la liberación, no ha sido recogida la basura en tales comunidades palestinas como Hawali, en contraste con los barrios kuwaitíes. El acoso es habitual en los omnipresentes puestos de control. El efecto combinado de estas acciones y el terror desatado por la violencia oficial, es la resignación de un gran número de palestinos de que tendrán que dejar lo que para muchos es el único país que han conocido. Pero incluso los vuelos se ven obstaculizados por la negativa del gobierno de Kuwait, hasta ahora, de liberar el sueldo de un mes por año de servicio, que todos los trabajadores acumulan como una forma de pensión, a pesar de que el gobierno finalmente prometió, la semana pasada, que estos fondos estarían disponibles.[16]

A aproximadamente 180,000-200,000 palestinos que habían huido de Kuwait durante la ocupación iraquí no se les permitió regresar [17]. De acuerdo con un relato del académico palestino Shafeeq Ghabra, para diciembre de 1991 la población palestina de Kuwait se había reducido de una vigorosa cantidad, antes de la invasión, de 350.000 a aproximadamente 150.000[18]. Middle East Watch, un proyecto de Human Rights Watch, informó que el gobierno kuwaití no había nombrado custodios para proteger la propiedad en ausencia, y que en julio de 1991, el gabinete kuwaití aprobó reglamentos permitiendo a los propietarios kuwaitíes retirar el mobiliario, y otros artículos, de locales alquilados, previamente ocupados por extranjeros a los que no se les permitía regresar.[19]


Basándose en los informes de la Comisión de Indemnización de las Naciones Unidas, establecido por el Consejo de Seguridad en 1991 para hacer frente a las reclamaciones e indemnizaciones por las pérdidas provocadas por la invasión iraquí, la cineasta Miriam Shahin de al-Jazeera ha detallado algunas de las pérdidas económicas sufridas por los palestinos que fueron expulsados ​​o huyeron:

La gran mayoría de los que volvieron [a Jordania] por la Guerra del Golfo están cerca del empobrecimiento... Hasta el momento, sólo el 25% de esos jordanos y palestinos que trabajaron en Kuwait, han podido recuperar sus ahorros bancarios y pensiones, o han sido indemnizados. ...Se han presentado 91.550 solicitudes de compensación financiera en la oficina de Ginebra de la [Comisión de Compensación] a través del Ministerio de Trabajo jordano... En total, los demandantes están pidiendo $3 mil millones en restitución. ...Una rápida huida y el caos del Kuwait ocupado, son citados frecuentemente por los solicitantes como las razones de por qué sus documentos legales y comerciales no están completos. Pero [el funcionario jordano encargado de tramitar las reclamaciones palestinas] teme que la Comisión de Indemnización de Ginebra rechace las solicitudes incompletas.[20]

En definitiva, la Comisión de Indemnización de la ONU procesó 43.975 reclamos palestinos, de los cuales 35.878 - o el 82 por ciento - fueron rechazados. La compensación total por los bienes perdidos en Kuwait reclamado por los palestinos expulsados ​​fue de $33 mil millones, de los cuales $149 millones fueron finalmente adjudicados - una tasa de compensación del 4,4 por ciento.[21]

Violaciones al Derecho Internacional, Débiles Intervenciones

Las organizaciones independientes de derechos humanos fueron más francas acerca de los abusos que cualquier otra agencia de la ONU. Human Rights Watch acusó a Kuwait de violar principios fundamentales del derecho internacional, afirmando que:

Estas expulsiones violan varias disposiciones de la Cuarta Convención de Ginebra... porque Kuwait ha expulsado a algunos que dijo que iban a ser objeto de persecución... y otros que son refugiados o apátridas, y no deberían ser expulsados. ...El Comité Internacional de la Cruz Roja ha confirmado explícitamente la opinión de que los palestinos en Kuwait, después de la liberación, son personas protegidas. ...De acuerdo con el artículo 36 de la Convención [de Ginebra], toda repatriación debe llevarse a cabo "en condiciones satisfactorias de seguridad, higiene, salubridad y alimentación". El echar a los deportados al medio de un desierto plagado de minas... difícilmente concuerda con este requisito legal. ...Kuwait no está haciendo ningún evidente esfuerzo para asegurar que los residentes de larga data de Kuwait que son enviados a Irak no enfrenten persecución. Hasta que se encuentre un tercer país, los refugiados tienen derecho a la protección de la Cuarta Convención de Ginebra, incluida la garantía de provisión, por parte de Kuwait, de los medios de subsistencia, a través de un empleo asalariado o subsidios estatales... Kuwait ha ignorado por completo estos requisitos legales.[22]

En su testimonio ante el Congreso, las ONG de derechos humanos también acusaron que:

Debido a que son apátridas, existe el derecho internacional que exige que, al menos, a las personas nacidas dentro de Kuwait se les conceda la ciudadanía kuwaití, y el gobierno kuwaití, simplemente, se ha negado a reconocer ese hecho, admitir a estas personas de regreso a casa.[23]

En marzo de 1991, el Comité Internacional de la Cruz Roja pudo comenzar las visitas a los detenidos de seguridad en la ciudad de Kuwait[24]. Un número de prisiones no fueron accesibles a la Cruz Roja hasta meses más tarde. A principios de diciembre, la agencia había tenido acceso a todos los lugares de detención, pero aún no se le había permitido ver a todos los detenidos.

En julio, la Cruz Roja llegó a un acuerdo con Kuwait para supervisar las deportaciones de palestinos, después de haber alertado a los kuwaitíes de la ilegalidad de las deportaciones anteriores. El New York Times informó:

A principios de junio, Kuwait comenzó a transportar a iraquíes, palestinos y otros extranjeros, de una cárcel de la ciudad de Kuwait hacia el norte hasta la frontera con Irak. Algunos de los que están siendo deportados, dijeron que no querían irse. La Cruz Roja se opuso a las expulsiones, diciendo que, debido a que no se le permitió participar en el proceso, no podía determinar si los derechos legales de los deportados estaban siendo respetados.[25]

La mayoría de los palestinos que vivían en Kuwait cuando fue invadido, quedaron bajo la protección del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (UNHCR) en lugar de la Agencia de Socorro y Obras Públicas de la ONU para los Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente (UNRWA). En virtud de la Convención de 1951 sobre el Estatus de los Refugiados, los refugiados palestinos que residen en la Margen Occidental, Gaza, Jordania, Líbano y Siria quedaron bajo el mandato de UNRWA[26], pero la mayoría de los palestinos en Kuwait estaban bajo la protección de UNHCR porque estaban fuera de las cinco zonas de operaciones de la UNRWA autorizadas por la Asamblea General de la ONU.

A diferencia de UNRWA, que para la década de los años 1960 habían abandonado efectivamente el objetivo de "reintegración de los refugiados a la vida normal del Cercano Oriente", UNHCR considera que el asentamiento en otros países es aceptable. Aunque UNHCR considera que "la repatriación voluntaria [hacia el país de origen del refugiado]... donde y cuando sea viable, sigue siendo la solución preferida en la mayoría de las situaciones de refugiados"[27], también considera que la integración local en los países de acogida es la solución deseable, válida y duradera. La autoridad del Programa de Integración Local de UNHCR emana de la Convención de 1951 y del protocolo de 1967 sobre el estatus de los refugiados:

En los casos en que la repatriación voluntaria [de refugiados] no sea una opción viable, encontrar un hogar en el país de asilo e integrarse en la comunidad local podría ofrecer una solución duradera a su difícil situación y la oportunidad de comenzar una nueva vida. ...En muchos casos, adquirir la nacionalidad del país de asilo es la culminación de este proceso. UNHCR estima que, durante la pasada década, 1,1 millones de refugiados, en todo el mundo, se convirtieron en ciudadanos de su país de asilo.[28]

Pero UNHCR enfrentó formidables obstáculos. Mientras que 144 estados son parte de la convención sobre refugiados de 1951, entre los países árabes sólo Egipto y Yemen lo han firmado. Kuwait, un país no signatario no adhiere a las obligaciones de la convención, ni tampoco tiene leyes nacionales de asilo ni procedimientos establecidos. Además, informó el New York Times, a finales de julio de 1991, a UNHCR no se le había permitido establecer una oficina permanente en la ciudad de Kuwait, impidiendo que los inminentes deportados obtuvieran el estatus de refugiado que les permitiría obtener asistencia de la ONU para encontrar un nuevo hogar en otros países.[29]


Según Human Rights Watch:

La Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados también fue, inicialmente, excluida de abrir una oficina en Kuwait y a la Agencia de Socorro y Obras Públicas de las Naciones Unidas... no se le ha permitido operar. Durante la ocupación iraquí, el gobierno kuwaití en el exilio solicitó la ayuda de organizaciones internacionales de derechos humanos para que monitorearan violaciones cometidas por las fuerzas iraquíes en Kuwait. Después de la liberación, el gobierno alentó a esas organizaciones a visitar Kuwait para obtener pruebas de los graves abusos de Irak. Pero cuando estas organizaciones condenaron también los abusos entonces cometidos por las fuerzas de Kuwait, las autoridades kuwaitíes les restringieron el acceso al país. Durante seis semanas, en abril y mayo, la Embajada de Kuwait en Washington se negó a conceder visados ​​a los representantes de Middle East Watch y del Comité de EE.UU. para los Refugiados. Desde entonces, las organizaciones internacionales de derechos humanos tuvieron acceso a Kuwait sin dificultad.[30]

Sadako N. Ogata, alto comisionado de la ONU para los refugiados durante este período, declaró: "Hemos tenido que movernos con cautela, porque el tema era delicado y requería fomentar confianza en todas las partes"[31]. Pero en general, UNHCR pudo hacer muy poco para evitar el desarraigo de los palestinos kuwaitíes.

UNRWA también trató de intervenir, pero también con poco éxito. Durante una reunión de los principales donantes de la agencia, en junio de 1991, su comisionado general, Ilter Turkmen, afirmó que UNRWA tenía una obligación hacia los palestinos que estaban siendo "perseguidos, acosados ​​y expulsados ​​por el gobierno kuwaití por su supuesto apoyo a la ocupación de Irak... Considero que la responsabilidad de UNRWA se extiende a los palestinos en todo Medio Oriente [incluyendo Kuwait]"[32]. A pesar de los supuestamente restringidos campos de operación de UNRWA, Lance Bartholomeusz, ex jefe de la División de Derecho Internacional de la agencia, señaló que "las resoluciones de la Asamblea General no excluyen explícitamente a UNRWA para operar en otras áreas”[33].

Un funcionario de UNRWA, que prefirió permanecer en el anonimato, proporcionó la siguiente información adicional:

Durante la primavera y el verano de 1991, un número de palestinos... comenzaron a contactarse con la sede de UNRWA... El Comisionado General Turkmen... viajó a Kuwait una o dos veces para discutir su situación con el liderazgo kuwaití y también extendió su influencia a través de contactos con la Liga Árabe y otras partes. ...La idea de una misión surgió durante la primavera de 1992. El objetivo de la misión era llevar a cabo una rápida encuesta entre los palestinos que quedaban en el país y, especialmente, entre los originarios de Gaza, que no tenían adónde regresar, para averiguar hasta qué punto tenían vínculos con otros países y en qué medida serían capaces de sostenerse financieramente.[34]

Turkmen informó más tarde:

La Agencia siguió con interés la situación de los palestinos que habían ido a Kuwait desde la Franja de Gaza y que portaban salvoconductos expedidos por el Gobierno de Egipto. Esos palestinos, aunque se les permitió permanecer en Kuwait, enfrentaron particulares dificultades, dado que la mayoría no pudo obtener permisos de trabajo. No tenían privilegios de residencia reconocidos por Israel que les habrían permitido regresar a Gaza; el Gobierno de Egipto no parecía dispuesto a permitirles asentarse en ese país; y pocos otros países estaban dispuestos a aceptarlos. Algunos palestinos, posteriormente, abandonaron Kuwait hacia aquellos pocos terceros países que les permitirían la entrada. Unos pocos fueron capaces de obtener privilegios de residencia en la Franja de Gaza, en virtud de un programa israelí que concedía tales privilegios a palestinos que invirtieran al menos US$100.000. en la economía local. Al final del período de presentación de informes, aproximadamente 25.000 palestinos permanecían en Kuwait.[35]

Turkmen concluyó admitiendo que, al igual que sus homólogos en UNHCR, UNRWA pudo hacer poco en nombre de los palestinos que permanecían en Kuwait.

Connivencia Mundial

La mayor parte del mundo permaneció en silencio frente a esta enorme expulsión, incluidos los socios de Kuwait miembros de la Liga Árabe. Un observador palestino lamentó que, "Se le puede llamar deportación... Pero yo lo llamo la tercera catástrofe después de la de 1948 y 1967. Imagínense que pasaría si Israel deportara a 300.000 personas. El mundo entero se levantaría en armas. Pero cuando un árabe deporta o mata a su hermano árabe, está bien; no pasa nada"[36].


Ninguna resolución fue adoptada por el Consejo de Seguridad o por la Asamblea General de la ONU. Ni una palabra más se oyó desde la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) o del Comité Especial encargado de Investigar las Prácticas Israelíes que Afecten los Derechos Humanos del Pueblo Palestino, o del Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre la Situación de los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos Ocupados Desde 1967. Todos permanecieron en silencio sobre la situación en Kuwait.

El Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, establecido por la Asamblea General, grabó veinticuatro declaraciones sobre expulsiones y deportaciones de palestinos durante 1990-91[37], pero ninguna de estas declaraciones fue acerca de los 400.000 palestinos deportados por Kuwait. En cambio, todas las veinticuatro declaraciones fueron airadas protestas objetando la deportación de Israel de cuatro palestinos condenados por terroristas con sangre en sus manos.

Del mismo modo, el masivo Sistema de Información de la ONU sobre la Cuestión de Palestina (UNISPAL) contiene más de 30.000 documentos de texto. Pero sólo tres documentos, en toda esta biblioteca de la ONU, conciernen a la expulsión kuwaití. Dos eran quejas de la OLP sobre el maltrato de palestinos kuwaitíes y el tercero era una negación kuwaití de su mala conducta.[38]

Incluso la OLP se mostró reacia a enfrentarse plenamente con Kuwait. Radio Voz de Palestina culpó mayormente a Estados Unidos por las expulsiones: La interna "causa de la campaña kuwaití" contra los palestinos era el lamentable "espíritu de clan" de Kuwait, pero la verdadera "decisión de castigar a los palestinos es una decisión de EE.UU. no kuwaití".[39]

El embajador de EE.UU., Edward W. Gnehm, Jr., instó a Kuwait a no tolerar "el odio y los prejuicios" contra los palestinos "no importa cuán difícil sea emocionalmente. Los kuwaitíes deben ahora defender la justicia y la equidad para todas las personas en Kuwait, de la misma forma en que el mundo entero defendió esos principios para los kuwaitíes. Hacer lo contrario le dará a Saddam Hussein una victoria de proporciones infernales"[40]. Pero ésta fue la única declaración de algún funcionario, y Washington no hizo mucho más allá de esto.

Una delegación bipartidista, encabezada por los líderes de la mayoría y la minoría de la Cámara de Representantes, visitó Kuwait una semana después del final de la guerra, pero sólo uno de sus miembros, el representante Wayne Owens (Demócrata-Utah), se pronunció posteriormente sobre el maltrato a los palestinos:

En ese momento de esa visita, oí historias de asesinatos extrajudiciales, de torturas y otros malos tratos aplicados principalmente a los 180.000 palestinos que permanecen en Kuwait. ...Estas personas son objeto de detenciones arbitrarias, detenciones en régimen de incomunicación y confesiones forzadas. Se les niega el acceso a atención médica, consejo legal y miembros de la familia. Son juzgados por Tribunales de Ley Marcial sin el tiempo adecuado o asistencia para preparar una defensa.[41]

Owens hizo esta declaración en una audiencia sobre derechos humanos y democracia en Kuwait, en la que a varias organizaciones de derechos humanos se les permitió tratar los abusos kuwaitíes. Pero la audiencia no recibió atención de la prensa ni dio lugar a ninguna actividad de seguimiento por parte de la administración George H. W. Bush.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 694, el 24 de mayo de 1991, condenando la deportación de palestinos, pero la resolución estaba dirigida contra Israel por deportar a los cuatro terroristas palestinos. La Resolución 694 fue una de las ocho diferentes resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU dedicadas a condenar las deportaciones israelíes, todas las cuales ignoraron el hecho que esos deportados por Israel estaban directamente implicados en actos terroristas[42]. Por el contrario, el Consejo de Seguridad no dijo nada en 1991, ni en cualquier otro momento, acerca de la deportación de Kuwait de un número mucho mayor de palestinos, la mayoría de los cuales no habían cometido ningún crimen.

Sin embargo, la cima de la hipocresía la alcanzó el propio Kuwait. El 22 de diciembre de 1992, sólo un año después de que había expulsado a 400.000 palestinos inocentes, tuvo la osadía de enviar una delegación kuwaití de la Unión de Estudiantes a Líbano para visitar y expresar la solidaridad de Kuwait con los cuatro palestinos deportados por Israel, jactándose de que Kuwait se convirtió así en el primer país árabe en mostrar su solidaridad con los refugiados palestinos.[43]

Conclusión

La limpieza étnica kuwaití de los palestinos es notable, no sólo por su gran escala exponencial, sino porque dio la última prueba de la cínica manipulación árabe de la causa palestina. La comunidad palestina kuwaití fue, podría decirse, una de las más asentadas y económicamente integradas de la diáspora árabe palestina, pero ésto no impidió su desarraigo de un tirón, sin propia culpa. Como tal, la expulsión de Kuwait constituyó el mayor revés para la "reintegración de los refugiados a la vida normal del Cercano Oriente", presentado por sucesivas resoluciones de la ONU como un paso crucial hacia la paz árabe-israelí.

Steven J. Rosen es Director del Proyecto Washington del Middle East Forum.
Cuadro de Residentes Palestinos en Kuwait (número y porcentaje de la población)[44]


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