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2 de febrero de 2013

Frenar la ola de PINTADAS ANTISEMITAS El País, Uruguay, Que Pasa, Sebastián Cabrera


  • El I.A.V.A. (Instituto Alfredo Vazquez Acevedo .... Centro de Estudios Secundarios del Uruguay ) donde muchos de nosotros hicimos el final de nuestro Secundario / Pre Universitario ubicado en el Centro de Montevideo a las espaldas de la Universidad fue siempre un centro neuralgico de movilizacion estudiantil y un bastion de la opinion de la juventud del Uruguay./   En estos momentos esta en receso por las vacaciones veraniegas pero igual en el edificio se estan dando los examenes de fin decursos
    30.01.2013


La historia de cómo docentes y alumnos del IAVA se movilizaron ante la aparición de pintadas nazis en paredes y bancos. Hubo charlas, visitas al Museo del Holocausto y se exhibió una película sobre el tema.

SEBASTIÁN CABRERA

La entrada principal del Instituto Alfredo Vásquez Acevedo (IAVA), con su gran escalinata y sus señoriales columnas, estuvo clausurada durante buena parte de las décadas de 1990 y de 2000, cuando del viejo liceo se caían los trozos de mampostería, cuando las paredes y techos estaban descascarados y grafiteados. Cuando había salones que se llovían y otros que no tenían luz.

Esa entrada, por la calle José Enrique Rodó, se reabrió en 2011, a 100 años de su inauguración y luego de una obra de refacción que le costó al Estado unos cuatro millones de dólares y que recuperó al menos parte de su esplendor inicial. De noche, correctamente iluminado, hoy el edificio diseñado por el arquitecto Alfredo Brown luce aún más bello.

Es enero y no hay nadie en la vuelta. Sí se ven unos cuantos grafitis, esos que aparecen cada poco tiempo y que el año pasado obligaron a las autoridades del instituto a ordenarle a un funcionario que se dedique especialmente a la limpieza de las paredes (ver recuadro). Porque, se sabe, si una pintada no se borra, al día siguiente aparece otra y después otra hasta que la pared se convierte en un lugar para que las pintadas se acumulen, una arriba o al lado de la otra. Los bancos nuevos, que están en la vereda de Rodó, ya son un buen ejemplo de ello.

Ahí, al lado de las escalinatas principales, se puede leer por estos días -entre otras pintadas- el nombre de Exsesos punk rock, una banda del under montevideano. Más hacia Eduardo Acevedo alguien escribió "nazi muerto, punk contento". Tras una breve búsqueda en google, se puede descubrir que ese es el título de una canción de una banda argentina llamada Nihilismo. Paradojas de la vida (o no tanto), en esas y otras paredes del mismo liceo había hace poco tiempo algunos violentos mensajes de corte nazi.

Para conocer esa historia hay que retroceder hasta mediados de agosto de 2012, cuando el IAVA fue escenario de una serie de pintadas antisemitas.

Camilo Retamoso tiene 17 años, es militante del gremio estudiantil y en 2012 era delegado de su clase en quinto humanístico. Recién llegado de unas vacaciones en el este, recuerda que un día se le acercó la profesora de literatura y le dijo que habían aparecido unos cuantos bancos, pizarrones, paredes de clases y baños rayados con esvásticas y leyendas nazis del estilo "Heil Hitler" y "Gloria al Führer". Retamoso dice que en aquel momento el conserje limpiaba esas pintadas pero volvían a aparecer: "Es dificilísimo controlar un liceo con 2.000 estudiantes". Y relata que se han vivido situaciones similares en otros liceos, como el Zorrilla. También cuenta el caso de un local político de un partido de izquierda donde se reciben habitualmente "amenazas de fascistas" y esvásticas por debajo de la puerta.

"No puedo decir cuál es porque ellos no quieren dar más detalles, pero es preocupante", dice Retamoso. El IAVA, además, está ubicado en un lugar estratégico porque en el callejón de la Universidad suele haber de noche reuniones de grupos neonazis, cuentan en el liceo.

La semana pasada, El País publicó que un grupo neonazi, que ha realizado pintadas en diferentes puntos de Montevideo, es seguido por funcionarios de la Dirección Nacional de Inteligencia. La noticia ya había trascendido a mediados de 2012. En aquel momento, Mario Wuhl, integrante de la Mesa Ejecutiva del Comité Central Israelita, dijo a la radio El Espectador que estas células nazis son "una amenaza" no solo para los judíos, sino para otros colectivos, el homosexual, por ejemplo. Wuhl mencionó las reiteradas agresiones con pintadas en el monumento al Holocausto, en la rambla de Punta Carretas. "Lamentablemente eso es algo que se repite en todo el país, aparece pintadas con esvásticas y elementos hostiles hacia la colectividad. Por suerte no ha habido manifestaciones violentas", dijo Wuhl.

En 2012, expertos en tecnología de la Dirección Nacional de Crimen Organizado también realizaron tareas de asesoramiento a otras unidades policiales sobre el contenido de páginas web que instigaban a matar y agredir a personas de origen judío y afro u homosexuales.

CAMPAÑA. Isabel Jaureguy, la directora del IAVA, dice que luchar contra los grafitis es una batalla complicada y que es casi imposible imaginar un liceo "donde nadie raye un banco o haga un corazón en una pared; es parte de lo que viene con un liceo", pero que sí se puede llevar eso al mínimo o desalentarlo.

Y, admite Jaureguy, hay pintadas que requieren "intervención pedagógica inmediata"; ese es el caso de los grafitis nazis que aparecieron en 2012. "Nuestra primera reacción fue borrar enseguida. Tapar y ocultar", relata por correo electrónico la directora, "hasta que un profesor de historia sugirió hacer exactamente lo contrario: mostrar y evidenciar". Y, agrega, se trabajó sobre el tema de la intolerancia, más allá del antisemitismo.

Así, hablaron con Retamoso y con otros delegados liceales y les sugirieron una actividad sobre el tema. La idea era organizar una jornada donde se proyectara La Ola, película alemana de 2008, basada en un experimento realizado en 1967 en un colegio en California. Para explicar cómo en Alemania se terminó exterminando a millones de personas y que las ideologías autoritarias pueden tener éxito en cualquier sociedad, el profesor en ese colegio californiano empezó pidiendo a sus alumnos cosas simples como entrar al aula y sentarse sin hacer ruido en menos de treinta segundos. Los alumnos de esa clase y de otras terminaron siendo miembros de un grupo llamado La Tercera Ola.

Algo similar cuenta la película: allí los alumnos se mostraban escépticos ante la idea de que pudiera volver un regimen como el de Hitler y entonces el profesor realizó un experimento para demostrar que es fácil manipular a las masas. Pero terminó perdiendo el control de la situación. Esa película la vieron algunos cientos de alumnos del IAVA el viernes 30 de agosto de 2012. Antes de eso, representantes del gremio de estudiantes habían pasado por las clases explicando la situación, contando "lo desagradable" que era que aparecieran estas pintadas y convocando a la actividad. Allí hubo un inconveniente en una clase de sexto año, cuando una muchacha pidió a los gritos que "dejen de joder con los judíos". Fue llevada a la dirección y luego pidió disculpas. La directora también hizo una recorrida por los salones donde habían aparecido pintadas, convocando a la jornada. Y se le pidió a los profesores que hablaran del asunto en clase.

Después de la película, hubo una charla debate. Para eso, se llevaron fotografías de grafitis nazis dentro del liceo y en la zona, tomadas por la profesora de filosofía que "recolectó una cantidad de pintadas", dice Retamoso.

La conclusión de la charla, dice, fue que "la manera de acabar con estas situaciones desafortunadas es la información, la memoria y la educación; es por ahí que se agarra". Los alumnos presentes ese día se comprometieron a denunciar si veían a alguien haciendo un grafiti de ese tipo y borrar esvásticas. "Y terminamos súper contentos", recuerda Retamoso.

Dos días más tarde, el lunes siguiente a la charla, el delegado llegaba a clase medio dormido a las 7.30 de la mañana y vio al lado de la entrada principal varios grafitis grandes. Uno decía "poder a los skins" y otro "Heil Hitler". También había tres esvásticas en rojo. No hacía falta ser muy inteligente para vincular esas pintadas con la proyección de La Ola y el debate posterior. Retamoso charló el tema con la directora y las pintadas se limpiaron enseguida el mismo día. "Se generó un ambiente de angustia, de tristeza y enojo", dice el estudiante.

Los delegados estudiantiles volvieron a pasar clase por clase y la profesora que había propuesto exhibir la película organizó idas en grupos al Museo Recordatorio del Holocausto en la calle Canelones. Las visitas se hicieron fuera del horario liceal e igual hubo buena asistencia. Entre los alumnos había una alemana que se encontraba en un intercambio en el IAVA. Allí vieron fotos y un traje original de Auschwitz. Escucharon el testimonio de la hija de un sobreviviente. "Y, la verdad, después de esta nueva concientización, no hubo más problemas", dice Retamoso. "Fue la estrategia correcta".

La directora coincide en que se resolvió el problema, ya que no volvieron a aparecer pintadas nazis en el liceo. "Efectivamente algo pasó, porque gracias al conjunto de las decisiones tomadas, o algunas de ellas, se generó el efecto deseado; eso fue visible", opina Jaureguy.

Alguien podría decir, claro, que el grafiti de "nazi muerto, punk contento" que ahora apareció al lado de la escalinata del IAVA también es violento. Cuando se le cuenta esa pintada a Retamoso, el estudiante dice que no lo había visto porque llegó hace pocos días de las vacaciones. Y responde que eso tampoco está bien. "Pah, también estoy en contra", dice enseguida. "Con violencia y discriminación no se soluciona nada".

SIN RECURSOS

Después de la obra del IAVA, no hay presupuesto para su mantenimiento, salvo reparaciones menores. "¿De qué dependemos?", pregunta la directora del liceo. "De los padres. Pero no pueden hacerse cargo de costos como repasar la pintura".

REPASAN LA PINTURA DOS VECES AL MES

"¡Qué disgusto me das!"

"Esas pintadas no estaban en diciembre. En enero el liceo está cerrado. ¡Qué disgusto me das!", responde por correo electrónico desde Europa Isabel Jaureguy, la directora del IAVA, después que Qué Pasa le escribiera preguntándole por los grafitis que hay en las paredes exteriores del viejo edificio. Además de "nazi muerto, punk contento" (ver nota principal), se puede leer "tarada te amo" y una pintada que, se supone, es de la FEUU: "ADUR cómplice de corrupción en la Facultad de Enfermería".

El IAVA tiene un estrategia de desestímulo de los grafitis y hay un funcionario que por lo menos dos veces al mes repasa la pintura exterior. "Nuestra política es pintar enseguida, a veces no se hace tan a tiempo real como sería deseable porque el funcionario es el mismo para otro montón de tareas, a veces no ayuda el tiempo o no hay pintura", dice Jaureguy. Y cuenta que hay "períodos críticos" para las pintadas, como el receso de enero, cuando hay clásicos en el fútbol o fechas simbólicas como el 14 de agosto, día de los mártires estudiantiles.

La directora cuenta que el año pasado se invitó a unos grafiteros "profesionales" al liceo para que hicieran una pintada en un corredor del subsuelo. Una profesora del turno nocturno trabajó la dimensión artística del fenómeno, dice Jaureguy. "Una de las dificultades mayores para abordar este tema es su relación con el concepto de propiedad colectiva", opina la directora, "no es fácil en este mundo de capitalismo salvaje que cualquiera tenga conciencia de que lo que es de todos requiere más cuidados".


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