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2 de agosto de 2014

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Por Israel


​Rodar a Gaza, y trepar de nuevo

Israel y Hamas entraron en un ciclo de escalada, escribe Nahum Barnea, pero después de que Israel pasó años ignorando la amenaza de los túneles, ¿Estará ahora realmente dispuesto a abandonar una lucha que está ganando, mientras uno sigue en pie?

Khaled-Mashal
El Gabinete de Israel, reunido la semana pasada para una de sus discusiones nocturnas, esperó irritado un discurso de Khaled Mashal.
Mashal, jefe de la oficina política de Hamas, ha mejorado en estatus. El destino del alto el fuego en Gaza, deseado por muchos, está en sus manos, y el mundo se apresuró a reconocerlo. John Kerry, el máximo diplomático de la potencia más poderosa del mundo, usó sus conexiones en Qatar para apaciguarlo (Kerry creyó que estaba haciéndolo por el gobierno de Israel y con su bendición); Abu Mazen lo intentó; Turquía lo intentó.
Mashal tenía que optar por uno de dos caminos: o bien aceptar un completo alto el fuego, poniendo fin a los combates, enviando a casa a las tropas de las FDI y abriendo una nueva era en Gaza, o regatear un así llamado “continuo alto el fuego humanitario” – cinco días de calma en el frente militar para ambas partes, durante el cual se llevarían a cabo negociaciones sobre las reglas después del conflicto.
Pero Mashal no eligió ningún camino. Podría ser que deseaba negociar sobre los detalles; podría ser que esto, para él, es una venganza contra los egipcios, que lo humillaron públicamente; podría ser que no tiene un mandato – el ala militar en Gaza podría estar de acuerdo, pero los miembros de Hamas en Qatar quieren más. El hecho de que, mientras tanto, los palestinos están muriendo en Gaza, incluyendo no pocos niños, no hizo que se apresurara.
Lo más que Mashal quiere – o puede – darle al mundo en este momento es un acuerdo para un alto el fuego de unas pocas horas, para que la población de Gaza pueda respirar un poco de aire y abastecerse de artículos de primera necesidad.
Es justo decir que la espera del discurso de Mashal le causó al primer ministro cierta agonía. En 1997, le dio al Mossad la orden de eliminar a Mashal en Jordania. El lugar fue un grave error de juicio, la operación tuvo dificultades, y Netanyahu se vio obligado a enviar a Amman el antídoto por vía intravenosa, volviendo a Mashal a la vida. Mashal es su pesadilla.
En Israel, todos los ojos están puestos en la meta; este era el ambiente general en la reunión del Gabinete. Sí, hay más túneles para destruir, pero probablemente no hay manera de llegar a todos ellos. Mientras tanto, se agregan más nombres a la lista de soldados caídos y hay un creciente temor a un desastre de los soldados de las FDI, o un desastre que caiga sobre la población civil de Israel o de Gaza.
Hay algunos en Israel, tanto en el liderazgo de defensa como en el político, que están cansados de ser arrastrados por la estela de Hamas. Buscan un cese unilateral de la operación de Israel. Israel retiraría sus tropas terrestres de Gaza, pero, si los cohetes no se detienen, los ataques de la Fuerza Aérea, la Armada y la artillería continuarían.
Israel ha tomado tales medidas unilaterales en el pasado, por ejemplo, al final de la Operación Escudo Defensivo en 2002, la Operación Plomo Fundido en 2008, y otras. La disuasión funcionó en esos casos y resultó en un restablecimiento de la calma.
Pero la disuasión también puede ser un factor decisivo incluso cuando no hay un acuerdo. La Segunda Guerra del Líbano terminó con la resolución 1701 de la ONU, con el consentimiento tanto de Líbano como de Israel. Desde el primer día Hezbollah violó las cláusulas de desmilitarización de la resolución, pero no hubo misiles disparados contra Israel – no por el acuerdo, sino por miedo.
Una vez más, Israel está exigiendo la desmilitarización – que Gaza no produzca más misiles. Netanyahu se apropió de esta demanda, propuesta por el ex jefe de las FDI y el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, impulsándola en una campaña internacional de promoción. Para fines de promoción, esto podría ser bueno, quizás para negociar con los estadounidenses, pero las FDI creen que Hamas está lejos de estar dispuesto a transformar sus espadas en rejas de arado. Resistencia, dice uno de los generales, está en la misma naturaleza de Hamas, en su ADN. Con o sin acuerdo, la producción de cohetes se reanudará tan pronto como termine la guerra.
En pocas palabras, ha llegado el momento para que Israel tome la iniciativa. Israel, no sólo Hamas, tiene rasgos arraigados, uno de ellos es una renuencia a confiar su suerte en los demás. Por lo tanto, la bola de nieve del deterioro de ambas partes que llevó al conflicto en Gaza es algo que evoca, en menor escala, capítulos de “La Marcha de la Locura” de la historiadora Barbara W. Tuchman.
Evaluaciones de inteligencia, antes de la operación, pintaron una imagen de un Hamas golpeado: Sin salarios; incapaces de satisfacer las necesidades de la población; rechazado por el mundo árabe, con la excepción de Qatar; una inestable reconciliación con Fatah.
Estas evaluaciones fueron correctas. Pero entonces llegó el secuestro de los tres muchachos israelíes y la Operación Guardián del Hermano como secuela.
Israel volvió a arrestar a prisioneros palestinos liberados en el acuerdo Shalit y tomó medidas enérgicas contra la infraestructura de Hamas en la Margen Occidental. Hamas en Gaza dejó de disparar. Los cohetes comenzaron a caer, disparados por grupos distintos de Hamas. Israel respondió a los disparos. Hubo dos intentos frustrados de atacar a soldados de las FDI, y en el tercer intento un hombre de Hamas resultó muerto.
Este fue el primer paso en la pendiente de la rodadura. Israel trataba de calmar las cosas, pero entonces también Hamas comenzó a disparar. Cuando el disparo de cohetes alcanzó un nivel de 25 a 30 cohetes por día, Israel se vio obligado a responder. Ambas partes se desplomaron al segundo nivel de deterioro, y luego al tercero, que llegó en la forma de una operación terrestre de las FDI.
Esta es la historia real de la Operación Margen Protector. No hubo ningún complot de Hamas, o una conspiración israelí. El deterioro fue gradual y, del mismo modo que una bola de nieve rueda colina abajo, fue impulsado por su propio ímpetu y la fuerza de la gravedad.
Cuando el Gabinete aceptó el alto el fuego egipcio a mediados de la semana pasada ¿Hubo advertencias de que Gaza estaba infestada de túneles, decenas de los cuales conducían a Israel? La respuesta es sí.
En un continuo esfuerzo, durante años, la inteligencia militar mapeó el mundo subterráneo en Gaza. Los túneles no fueron totalmente comprendidos – no se identificaron todos los ramales y puntos de referencia, pero se conocía la magnitud de la amenaza. Este conocimiento no fue únicamente reservado para el primer ministro, también estaba disponible en YouTube en la forma de una conferencia (en hebreo) pronunciada por el jefe de la Inteligencia Militar, Mayor General Aviv Kochavi, en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv .
A las tropas que entraron en Gaza se les suministro las ubicaciones, de acuerdo a la información recogida por la Inteligencia Militar, de las presuntas aperturas de los túneles.
Netanyahu aceptó el alto el fuego la semana pasada, a pesar de saber sobre los túneles y la amenaza que representaban. Su decisión, y la del Gabinete, fue tomada dentro de la esfera de la legitimidad. Bennett, que votó en contra, debido a los túneles, pensaba distinto, pero el gabinete tomo en cuenta otras consideraciones.
Lo que no es legítimo es la brecha entre la retórica y la realidad. Netanyahu no fue el primero en advertir sobre los túneles, pero lo hizo sin entusiasmo. Como primer ministro no consideró a los túneles como amenaza suficiente para justificar una acción militar, antes y durante Pilar de Defensa en 2012, y antes y durante Margen Protector. Optó por arriesgarse. Cuando le dijo a Udi Segal, de Canal 2, que esperaba que el problema de los túneles pudiera resolverse políticamente, sabía que esto no se basaba en la realidad.
Netanyahu, igual que otros en el gobierno, se sorprendió por la capacidad ofensiva de Hamas, su espíritu de lucha y el subsiguiente número de soldados caídos. Sólo él puede responder a la pregunta de si el conocimiento previo del precio le habría impedido lanzar una operación terrestre. No es seguro que pueda responder a esta pregunta – incluso a sí mismo.
Las FDI están actuando en el supuesto de que habrá un período de calma, seguido de otra ronda con Hamas. Pero esta vez, el daño a Hamas ha sido muy grande – el grupo perdió 3.500 cohetes, la mayoría de sus túneles que conducen a Israel, parte de su cadena de mando, sus salas de guerra, depósitos de municiones, y así sucesivamente. La tregua en Gaza, hasta la siguiente ronda, será realmente de larga duración.
La pregunta es si los habitantes del perímetro que rodea la Franja – y los residentes del sur en general – están dispuestos a seguir viviendo de ronda en ronda. Seguramente se merecen algo mejor que eso.
Y por lo tanto el gobierno israelí debe apuntar a un cambio fundamental de la realidad en Gaza, y tal vez, finalmente, incluso cambiar la naturaleza misma de las relaciones de Israel con los palestinos en general. En declaraciones durante esta operación, Netanyahu ha comenzado a hablar sobre Abu Mazen (Mahmoud Abbas) no como un problema, sino como una solución. El intento de Israel de separar la Margen Occidental de Gaza, de dividir y conquistar, ha fracasado. Se necesita visión. Se necesita esperanza. No sólo para los israelíes, sino también para los habitantes de Gaza. El que sea tan difícil para Israel huir de Gaza, lo persigue con igual determinación.
No hay héroes
Bajo el gobierno israelí, fue establecido un bloque de tres asentamientos en el extremo norte de Gaza, entre el cruce de Erez y el mar – que comprenden a Nisanit, Elei Sinaí y Dugit. En la primera noche de la operación terrestre, una división blindada tomó posiciones en la zona. Encontraron que Dugit, cercano a la playa, era ahora un campamento de Hamas; Elei Sinaí y Nisanit estaban en ruinas. Entonces la división se dirigió hacia el sur a las afueras del campamento de refugiados de Jabaliya.
“No reconocerían la Franja de Gaza”, dijo uno de los comandantes. “Desde la Ruta Tenzer (la carretera que atraviesa la franja de norte a sur – en realidad una continuación de la Ruta 4 de Israel) hacia el oeste hay una comunidad urbana continua a lo largo de la costa, incluyendo altos edificios. No podrían diferenciar Jabaliya de Shati. Las casas bajas de los campamentos de refugiados tienen otros dos y tres pisos añadidos, y no hay más construcción por debajo”.
Es en esta construcción “por debajo” en la que las FDI se centran principalmente.
“En los últimos cinco años, Gaza se ha reforzado y armado”, dijo el comandante. “Fuimos al hospital de Beit Hanoun y encontramos 12 camas vacías y por debajo un depósito de municiones. El patio de una escuela agrícola para niñas en Beit Hanoun estaba siendo utilizado para el lanzamiento de cohetes. Había un sistema neumático que podía elevar 24 lanzadores Grad a la superficie. Imagínese – una escuela de niñas”.
Un soldado de infantería Nahal, que acababa de llegar de Beit Hanoun, describió la guerra desde su perspectiva. “No hubo batallas cara a cara”, dijo. “Entramos a pie. Nos dispararon misiles antitanque, con fuego de francotiradores, armas pequeñas. Los cazamos”.
Su camarada de armas, el Sargento de Primera Clase Oded Ben Sira de Nir Etzion, murió a su lado.
El comandante confirmó esta tendencia de la lucha.
“Es cierto”, dijo, “hay pocos combates cara a cara. Me dijeron que esta no es una guerra de alta intensidad. Y yo digo, esta es una guerra en todo sentido”.
“Al final del día, no son héroes. Tienen fuerzas especiales que muestran capacidad y voluntad de sacrificar sus vidas, pero no la mayoría. El lunes, por ejemplo, nos encontramos con un escuadrón de seis. Algunos murieron y otros huyeron. En escaramuzas, huyen”.
¿Ha habido un combatiente armado de Hamas que se haya rendido?
“No,” dijo. “Hasta el momento esto no ha sucedido”.
El oficial hizo estas declaraciones el pasado martes por la tarde, desde un campamento establecido la noche anterior al norte de la frontera de Gaza.
“Los enfrentamientos (de Hamas) con ciudadanos son mucho más drásticos de lo que la gente piensa”, dijo. “Los civiles quieren irse, y Hamas los mantiene en sus casas a punta de pistola. Desde la perspectiva de Hamas, cualquiera que se vaya de su casa es muerto. Desde mi punto de vista, sólo los que me disparan son muertos. Utilizamos juicio. Abandonamos la demolición de una casa perteneciente a un comandante de la Jihad Islámica porque la casa estaba llena de mujeres y niños.
“Pero si disparan contra nosotros desde una casa, devolvemos el fuego, incluso disparos de tanques, incluso misiles. A veces derribamos las casas.
“El área alrededor de una escuela en Beit Hanoun tenía casas que eran trampas cazabobobos. Cada casa era sospechosa. Un soldado respondió al fuego de un francotirador en una ventana – y toda la casa explotó sobre sus habitantes. Esto ha sucedido con varios edificios. Beit Hanoun es más fácil que Saja’iyya. Saja’iyya fue completamente desenterrada”.
El objetivo es destruir los túneles. “Lo llamamos protección hacia adelante”, dice el comandante. “Vamos a la ofensiva en lugares en los que inteligencia nos dice que hay sistemas de túneles”.
En el norte de la Franja de Gaza, las tropas han identificado tres grandes túneles, todos los cuales emergen dentro de Israel. El túnel más grande, que lleva a Nativ Ha’asara, está a 27 metros de profundidad – más que un edificio de siete pisos – y tiene más de un kilómetro de longitud. Los cavadores de Hamas atravesaron todas las capas de arcilla hasta llegar a la arena por debajo, que es más conveniente para excavar.
La FDI trajeron perforadoras industriales, del tipo utilizado para cavar cimientos de edificios de gran altura. Perforaron en puntos clave a lo largo de la trayectoria del túnel, insertaron explosivos y los detonaron. Un túnel, total y completamente aniquilado.
“En otro túnel”, dijo el comandante, “encontramos el pozo que era muy profundo. El túnel era una trampa cazabobos. Las FDI destruyeron el pozo abierto, y ahora estamos trabajando en el destape del túnel. Es una inmensa tarea de ingeniería.
“La desactivación de un túnel lleva mucho tiempo. Estamos tratando de hacer en días lo que en perforaciones en Israel hacíamos en semanas, y lo estamos haciendo en territorio hostil. En Beit Lahiya, nuestras herramientas de ingeniería quitaron tanta tierra que creamos una enorme cantera”.
¿Qué clase de fin de la operación quiere?
“Quiero paz”, dijo. “La calma se puede lograr de varias maneras. Yo no decido en qué dirección vamos”.
Túneles sobre la mesa
En el verano de 2010, tuvo lugar un debate en el Comando Sur – uno de muchos – sobre el tema de los túneles. Fue una discusión fascinante, precisamente porque no había nada realmente nuevo en ella. Cualquiera que hoy declare ignorancia acerca de los túneles les está mintiendo a los demás – o a sí mismo. Para bien o para mal, todo estaba sobre la mesa.
El GOC del Comando Sur en el momento, Yoav Galant, abrió el debate. Las organizaciones terroristas están preparando un ataque a través de los túneles, dijo, ataques de alta calidad en tiempo real, utilizando una amplia infraestructura en todo el sector. Hamas había aprovechado la calma desde la Operación Plomo Fundido para mejorar su nivel de preparación para ataques terroristas, y los túneles eran un elemento importante en su planificación.
La amenaza, dijo Galant, se espera que sea más fuerte: La longitud de los túneles estaba creciendo, el ritmo de trabajo se aceleraba, y la capacidad de ocultarlos se mejoró. El comando hizo grandes esfuerzos para abordar esta cuestión en seis áreas, incluida la defensa, el ataque, la inteligencia y el desarrollo de tecnología. Estos esfuerzos deben continuar.
La guerra subterránea, dijo el general, es un método de lucha en el que el enemigo ha mostrado capacidad operativa y éxito, y contra esa capacidad no existe una solución eficaz. El uso de los túneles está creciendo, lo que exige soluciones creativas.
Una solución completa, concluyó, incluiría la exposición de los trabajos de excavación, detección precisa de las rutas del túnel y la capacidad de prevenir, interrumpir y acabar con la amenaza.
No menos de siete métodos diferentes para lidiar con los túneles se plantearon durante el debate. Cada uno tenía un nombre más grandioso que el anterior (no hay límites a la creatividad a la hora de inventar nombres militares) pero, en última instancia, los resultados fueron decepcionantes. El Comando Sur estableció un sitio de prueba cerca de Kerem Shalom, que incluyó un túnel a una profundidad de 10 metros. Y aunque estos esfuerzos no dieron frutos, todavía había una gran fe, en el verano de 2010, que se encontraría una solución al problema de los túneles.
Una idea incluía un sistema de sensores para detectar todas las operaciones de excavación. Pero el sistema falló y el ejército dejó de usarlo. Se supuso que otro sistema de sensores por encima del suelo detectaría toda la actividad por debajo del mismo, pero este sistema no fue automatizado y requería mejoras.
Un tercer invento estaba pensado para ubicar las herramientas que se estaban utilizando bajo tierra; un cuarto involucraba perforar el terreno, insertar pértigas, conectarlas al sistema de agua y abrir los grifos. El costo monetario era astronómico, y en última instancia prohibitivo.
El quinto sistema fue diseñado para monitorear los trabajos de excavación desde el aire; el sexto tuvo por objetivo conocer la ruta de un túnel, una vez que hubiera sido descubierto. Y, por último, el séptimo sistema se basaba en perforaciones y explosiones “estadísticas”, y demostró tener una baja eficiencia.
En ausencia de algún invento tecnológico redentor, no había otra manera de lidiar con los túneles que alrededor de tres pistas paralelas: inteligencia, operaciones militares más allá de la valla de la frontera de Gaza, y una considerable inversión financiera en desarrollo tecnológico. Se hicieron esfuerzos de recolección de inteligencia, pero las operaciones militares más allá de la cerca fueron desactivadas en la dirección del gobierno, y no se asignó dinero. Los túneles fueron dejados en un segundo plano.
Los datos muestran un claro desplazamiento después de la Operación Plomo Fundido. En los tres años transcurridos entre la retirada de Gaza en el verano de 2005 y la Operación Plomo Fundido en el invierno de 2008-9, los combatientes del Comando Sur emprendieron 92 misiones para localizar los túneles y demolerlos. Los túneles fueron destruidos, entre otros lugares, en Saja’iyya, Zeitun y Khan Younis – sitios a los que las FDI volvieron la semana pasada. El terreno en la frontera de Gaza con Israel fue despejado durante estas misiones.
Al final de la Operación Plomo Fundido, el entonces ministro de Defensa, Ehud Barak, ordenó el fin de las misiones más allá de la cerca. Galant afirmó que los acuerdos alcanzados con Hamas después de la operación permitían tales acciones, pero Barak sostuvo lo contrario. Gabi Ashkenazi, jefe del estado mayor en la época, no intervino.
Pero un incidente jugó un papel decisivo para ambos lados. En noviembre de 2008, un túnel que llevaba desde Gaza hacia Israel fue descubierto al sur de Wadi Gaza, en el centro de la Franja. Se tomó la decisión de atacarlo. Barak y Ashkenazi querían atacarlo desde el aire, pero Galant afirmó que un ataque aéreo no destruiría el túnel – sólo quitaría la boca, lo que haría que fuera más difícil localizarlo más tarde. Barak fue persuadido, y envió con éxito un Batallón Paracaidista de Reconocimiento (comandado por Yaron Finkelman, hoy comandante de la región fronteriza de Gaza).
Hamas respondió con lanzamientos, y la escalada mutua llevó a las dos partes a la Operación Plomo Fundido, frustrando los planes de entonces de Barak, de buscar una hudna (tregua temporal) con Hamas. Barak creía que las operaciones más allá de la valla debían evitarse tanto como fuera posible; Galant creía lo contrario.
Este dilema se ha mantenido con los tomadores de decisiones israelíes durante los últimos seis años. Entre otras cosas, esto explica cómo Israel vino a terminar en Gaza hoy. Uno de los enfoques es decir que Hamas es como la hierba – si no se la corta constantemente, crece silvestre y se infesta con mortales serpientes venenosas.
El segundo enfoque es que Israel es un país rodeado de enemigos. Si desea vivir tranquilo, si quiere que sus residentes se ganen la vida dignamente y tengan una calidad de vida razonable, se debe dar prioridad a las amenazas en su contra. La calma no es sólo una pausa entre operaciones militares – es un valor. Yitzhak Rabin solía ordenar restricción en la frontera libanesa durante el verano para que los zimmers [casas rodantes] y centros turísticos de la zona pudieran ganarse la vida. La “Guerra de la Paz para los Zimmers” era el apodo agridulce para esta política.
Dos acontecimientos cambiaron la cara de la industria tunelera de Gaza. La primera fue la Operación Pilar de Defensa, hace un año y medio. Fue durante esta operación que Cúpula de Hierro demostró su capacidad y Hamas comenzó a entender que los cohetes por sí solos no traerían gloria. La segunda fue la revolución en Egipto hace un año, que condujo al ascenso de un nuevo presidente, el general al-Sisi, que selló los túneles entre Gaza y Egipto. Es así que terminó un pujante sector industrial, dejando a trabajadores altamente calificados y experimentados luchando por obtener empleo. Los encontraron en los túneles que conducían a comunidades israelíes.
Tiempos mesiánicos
Menashe Raz, un ex locutor de radio, cuenta la siguiente historia, oída de un combatiente que había estado en Saja’iyya hace poco:
“En los días de espera (para el comienzo de la operación terrestre), hablamos mucho acerca de la operación. A medida que pasaban los días, nuestra comprensión se ahondó en que esta era una guerra por nuestro hogar, literalmente. No se necesitaron más explicaciones”.
“Aún así, hubo quienes explicaron. Antes de ir a Saja’iyya, nos reunieron para que escucháramos las palabras de un oficial de alto rango. El oficial era Avichai Rontzki de Itamar (el asentamiento), ex rabino jefe de las FDI. Pronunció un encendido y mesiánico discurso, que para mí y para muchos de mis amigos parecía extraño e incomprensible. Elogió el milagro del ejército de Dios, un ejército en el que, mis camaradas y yo, no sabíamos que estábamos sirviendo.
“La guerra, ya sabe, es terrible. Amigos muertos y heridos, y tienes miedo. Miras a tu alrededor todo el tiempo, para asegurarte de que tu cuerpo está todavía entero.
“Cuando nos trajeron de vuelta, lo único que queríamos era comer, ducharnos, dormir y llamar a casa, a mamá y papá. Llegamos cerca de Kibbutz Nahal Oz y entonces nos reunieron. Ya sabe cómo es en el ejército – cuando te dicen reunirse, te reúnes. Esperándonos había un montón de judíos jasídicos Breslev cantando ‘Mesías, Mesías’, bailando y dando brincos. Formamos un círculo alrededor de ellos, y un puñado de combatientes bailaron con ellos en éxtasis”.
“Estaba parado a un lado, con los otros combatientes. No sabíamos cómo tomarlo. Realmente sólo queríamos comer. Pero entonces los Breslev guardaron silencio, y un hombre ortodoxo, vestido de negro, con barba y patillas [paies], nos leyó de la Torá”.
Los “Na-Nach-Nachmans” son un espectáculo común a lo largo de la frontera con Gaza, igual que sus competidores Lubavitch. La policía militar ha estado bloqueando el acceso a los vehículos que no pertenezcan a los residentes locales, pero de alguna manera logran llegar de todos modos. También lo han hecho otros varios tipos religiosos, con y sin ninguna autoridad, con y sin ningún permiso.
Es razonable suponer que los soldados religiosos – o al menos algunos de ellos – encuentren consuelo en toda esta actividad misionera. Otros se oponen vehementemente. Las FDI son las Fuerzas de Defensa de Israel, dicen, no es el ejército de Dios – y tienen razón. Otras cuestiones más fundamentales a un lado, esta molestia es también algo de lo que las FDI tendrán que ocuparse, pero otro día.
Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

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