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21 de septiembre de 2014


isis
Las imágenes se repiten en Irak, Siria y Gaza. Multitudes se agrupan en las plazas, ocupan lugar como si fuera una cancha de futbol y esperan la mejor exhibición – de acuerdo al anuncio de las autoridades- en manos de los encapuchados. Los sentenciados a muerte, son conducidos hacia la pared con los rostros cubiertos y las manos atadas. Sus vidas y sus muertes cumplen con el rol principal de la obra. Vestidos de negro les quitan la vida con ardiente plomo y dejan sus cuerpos sobre el podio, para que el público pueda acercarse, mirar, oler la sangre y llevarse fotos de recuerdo. Así, fueron ejecutados en Gaza, el fin de semana, 21 palestinos “acusados” por un jurado de campo, de colaboración con Israel.
No hace mucho fue informado sobre la ejecución de más de 30 palestinos en Gaza, en un marco semejante.
En toda confrontación con Israel, Hamas se comporta de un modo similar. Durante “Pilar Defensivo”, (noviembre, 2012), los hombres de Hamas exhibieron uno de los cuerpos en una exposición festiva de motos, en las afueras de la ciudad. Durante la Operación de “Plomo Fundido”, (enero 2009) Hamas ejecutó a, por lo menos, 32 palestinos acusados de espionaje.
La sangrienta cuenta es larga e incluye a rivales políticos. La organización de Fatah se cobró 465 víctimas, asesinadas por Hamas en el marco del conflicto entre organizaciones, lo que condujo al apoderamiento de Hamas sobre la Franja de Gaza. En las últimas semanas se informó sobre los disparos contra activistas de Fatah, que se resistieron a las indicaciones de Hamas a permanecer en sus hogares. Las ejecuciones fueron el botín de los activistas islámicos extremos, que se atrevieron a enfrentar a Hamas.
Hamas, por su parte, se enorgullece de su supremacía sobre los judíos, al declarar, una y otra vez, “Nosotros deseamos la muerte más que lo que ustedes aman la vida”. La aspiración a morir, la muerte santa a favor de Alá y la aspiración al asesinato, se volvió parte de la cultura (de Medio Oriente y Hamas, la Jihad Islámica, al-Qaeda y el “estado islámico” ISIS).
Desde la revolución islámica en Irán, a fines de los años 70, la sociedad palestina atravesó un agitado proceso de radicalización islámica. Bajo el gobierno de Hamas en Gaza, se puso énfasis en la construcción de una “nueva generación” que pasó por un adoctrinamiento islámico extremo, para conducir a la meta de la liberación de Palestina. En la actual realidad, en la que el Islam extremo representa fuente de inspiración y atracción para miles de jóvenes de todo el mundo que migran a los ámbitos de la Jihad, la probabilidad de crecimiento de las fuerzas liberales y deseosas de paz en Gaza, se perfila como ciencia ficción.
att cidipal
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